El evento olímpico y, más aún, las buenas actuaciones de los deportistas guatemaltecos nos han hecho recuperar la fe en Guatemala, en que hay personas que están dando todo lo mejor para poner el nombre de nuestro país en alto. Nos ha hecho olvidar o talvez, solo poner a un lado, los problemas nacionales para unirnos en apoyo a nuestros deportistas.

El rendimiento personal e individual de los atletas, evidencia que existe muchísimo talento en Guatemala y que, con un mínimo apoyo del Estado, esos talentos pueden llegar a brillar a nivel nacional e internacional.

Sin embargo, también deja claro que si no existiera corrupción, y se apoyara verdaderamente el talento nacional en los deportes, las artes, las ciencias y la cultura, nuestro país sería otro. Por eso es tan necesario la unidad alrededor de la exigencia de terminar con el robo de los recursos del Estado, por parte de funcionarios y particulares que hacen negocios con el gobierno.

Scarleth Ucelo es originaria de Jalapa y a sus escasos 21 años impuso 3 récords nacionales durante su participación en levantamiento de pesas femenino en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Es necesario entonces crear un Plan Nacional del Deporte y la Cultura, que involucre al gobierno central por supuesto, pero también a las alcaldías, que están más cerca de la población.

Este plan debería priorizar la inversión en actividades deportivas para la juventud, que incluyan la rehabilitación de espacios recreativos municipales, así como la construcción de nuevos centros deportivos y culturales en todo el país.

Este plan debería coordinarse con el programa nacional de lucha contra la desnutrición y el hambre, ya que para mejorar el rendimiento de nuestros futuros atletas, deben estar bien nutridos y alimentados.

Por supuesto, es necesaria una fiscalización más efectiva de los recursos. El gobierno central tiene de por sí un presupuesto muy alto para el deporte; desde la Confederación Deportiva hasta la Dirección de Educación Física. Sin embargo, mucho de ese dinero se “pierde” en la administración y solo un poco llega a los atletas. Incluso, las federaciones cobran una cuota para poder participar cuando el presupuesto estatal debería ser un “subsidio” para aquellos deportistas que no tienen esos recursos económicos.

Los deportistas han demostrado su esfuerzo, su talento y su deseo de ganar, si el Estado, sus instituciones y municipalidades invierten más dinero en ellos, obtendremos mejores resultados.