Siguiendo con la misma tónica de mi anterior artículo (El poder alucina) probablemente la mayoría de los funcionarios y exfuncionarios de los gobiernos, creen que su estancia en el poder es eterna y se creen dueños y señores de Guatemala, sus actuaciones son desdeñosas realizando su trabajo atiborrado de imbecilidades.

Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

El viernes pasado vimos con el lujo de fuerza en que fueron allanadas la vivienda del periodista José Rubén Zamora y las instalaciones del matutino elPeriódico. Es inaudito que hayan ingresado al inmueble por el techo, cuando pudieron haber tocado el timbre e ingresar con la debida mesura.

¿Cuál ha sido el pecado de José Rubén Zamora? Denunciar la corrupción y a los corruptos, quienes han sido desenmascarados por todos los negocios ilícitos que han hecho y siguen haciendo funcionarios y exfuncionarios, pero cuando les sacan las verdades, eso ya no les parece, y es cuando asumen actitudes dictatoriales como las que estamos viendo venir con el actual desgobierno de Alejandro Giammattei.

Increíble que en la administración pública haya innumerables personas ocupando cargos de mucha responsabilidad que carecen de dignidad, porque cuando vemos sus anodinas acciones y sinceramente da vergüenza y a la vez pena que estemos en manos de incompetentes, serviles, que se prestan para ser unos lamebotas, y cuando dejen de ser utilizados con una patada en el trasero los sacaran sin pena y sin gloria.

Lo más lamentable es que la fiscal general y jefe del Ministerio Público (MP), juntamente con su achichincle el jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (Feci), Rafael Curruchiche, se presten a hacer lo que les ordena la Fundación Contra el Terrorismo (FCT). Nunca se ha visto que una ONG tenga tanta influencia sobre una institución como lo es el MP, y así lo denunció la Conferencia Episcopal de Guatemala, “el papel protagónico que tiene la FCT en este y en muchos otros en la persecución de operadores de justicia”.

Los aires de dictadorzuelo de Giammattei lo han trastornado, no puede ser que nos esté llevando a una Nicaragua, en donde la dictadura Ortega-Murillo arbitrariamente están cometiendo deleznables actos contra toda la población. No estamos lejos de estar en iguales condiciones. Le recuerdo a Giammattei que no goza de ningún respaldo de la población, que si está en ese cargo no es porque la mayoría lo haya elegido por convicción hacia él, simplemente fue un voto de rechazo a su adversaria, y el solo hecho de no contar con el apoyo popular, no crea que le va a ser fácil llevarnos a una dictadura, porque lo he manifestado en innumerables veces, el guatemalteco es muy pasivo, pero cuando se cansa de tanto atropello, actúa con mucho garbo.

Giammattei defiende a las personas que han sido marcadas en la Lista Engel, burlándose de las autoridades estadounidenses, pero solo en una mente obtusa cabe tener a personas señaladas por corruptas y enemigas de la democracia, en altos puestos de la administración pública, como Consuelo Porras y otros más.

Con todos estos actos serviles la aparente democracia en nuestro país peligra, y corremos el riesgo de que haya una regresión al autoritarismo como en los años 70-80 del siglo pasado, pues se evidencia una amenaza contra la libertad de expresión del pensamiento, artículo 35 de la Constitución Política.

¡NO NOS CALLARÁN!