En las recientes demandas ciudadanas hechas ante el gobierno, para resolver la grave crisis que vive el país, este no ha dado respuestas positivas en favor de la población. Se manifiestan políticas erráticas, incoherencias, improvisaciones, mediocridad y altos niveles de corrupción, que han colocado al país, con los peores indicadores de Desarrollo Humano.

En los precios del combustible se manifiesta un alza permanente, utilizando de argumento los precios del petróleo a nivel internacional. El subsidio que pretende implementar el gobierno, será de carácter temporal, así como lo aplicó al gas propano. La petición de los ciudadanos consiste en que todos los subsidios sean de carácter permanente. Esto porque luego se regresaría a la misma situación de crisis, donde no alcanza el dinero, y los salarios se mantienen sin ningún incremento. Se suma a ello, los despidos en las empresas, comercio y otras actividades económicas, donde los patronos argumentan la falta de ganancias. Ya se sienten los efectos negativos en el alza de los precios en los productos que conforman la canasta básica, el transporte, así como todo tipo de servicios.

Se debe agregar el monopolio del combustible que mantiene un selecto grupo de empresarios que de igual manera obtienen grandes ganancias.  Se debe recordar que el combustible almacenado en Guatemala, fue comprado hace muchos meses a menor precio, y en nada afecta el alza de los precios en el extranjero, por más excusa o justificación del monopolio, para subir los precios.  Además, se debe pagar a toda la cadena de intermediarios, lo que indica, que, en Guatemala se observan los más altos precios de los combustibles de la región.

No habrá autoridad ni gobierno que los obligue a regular los precios de acuerdo a las posibilidades reales de los ciudadanos, aún en tiempo de crisis. Tampoco recibirán ninguna condena, porque ellos, además de ser los dueños del Estado, en la práctica establecen las reglas del mercado. El gobierno es solo su administración, que cumple con esas disposiciones.

La justicia fue socavada al ser manipulada por las propias cortes, imponiendo un modelo ilegítimo de justicia, pasando por encima del propio Estado de Derecho el cual están obligados a consolidar.  De la misma manera, se manifiesta un deplorable desgaste dentro del Ministerio Público, por el antojadizo manejo del ente investigador, por las políticas parciales y funestas impulsadas por su Fiscal General, encaminadas a lograr la impunidad que menoscaba la propia justicia, en las políticas y acciones del presidente de la República y su séquito de allegados.

No existen reacciones adversas por parte de los sectores económicamente poderosos, porque ellos crearon su patrimonio y amasaron su fortuna, mediante regímenes dictatoriales y de tinte feudal, que ahora impulsan para volver a funcionar. Se opusieron y eliminaron el régimen de Árbenz, porque éste pretendía consolidar el Sistema Capitalista de Producción, demasiado avanzado para su época. Porque eliminaría el feudalismo terrateniente vigente y resolvería el eterno problema agrario, del país; algo que en la actualidad no están de acuerdo impulsar.  La transición hacia la consolidación de la democracia, se ha retardado tanto, porque estas fuerzas conservadoras se oponen a su consolidación y obligan al sistema para regresar a un régimen dictatorial.

Por eso se sienten cómodos con Giammattei y quien venga después.  Los recursos políticos que este gobierno pretende utilizar son ilegales: elección monopartidista, impulsando una alianza corrupta con las sectas fanáticas neo pentecostales, el poder legislativo disminuido por la corrupción, intolerancia a la oposición y personalismo. A esto se debe agregar el autoritarismo, la cooptación de todos los poderes e instituciones del Estado, para gobernar como una dictadura, y preparar el camino, pretendiendo no ser perseguido por la ley, luego de abandonar la presidencia.

Las experiencias en la historia del país, registran lo que puede suceder cuando las demandas ciudadanas no son satisfechas. Cuando se acumulan y el gobierno responde con represión, con autoritarismo y aplicando la violencia contra su propio pueblo, como respuesta se produce la resistencia y los estallidos sociales. La población enardecida destituyó al dictador Manuel Estrada Cabrera, a Jorge Ubico, en marzo y abril de 1962 obligó a Miguel Idígoras Fuentes a empacar sus maletas, pero fue salvado por el ejército, y en 2015 obligó a renunciar a Otto Pérez Molina. El pueblo guatemalteco es tolerante, pero tiene límites, actúa cuando más se necesita.