Así, cuales ratas en la impunidad de la noche, el archimacabro Pacto de Corruptos, encarnado en la magistratura de la Corte de (In)Constitucionalidad (CC), hizo de las suyas de nuevo, juramentando ayer, a deshoras, a los candidatos electos por la Clica de Abogánsters y Notarios de Guatemala (CANG) para ejercer como magistrados (titular y suplente) de la importante corte. 

Los nuevos y aborrecibles magistrados de la CC son Néster Mauricio Vásquez Pimentel y Claudia Elizabeth Paniagua Pérez, quienes en su momento no pudieron tomar posesión junto a los demás magistrados electos —igual de despreciables—, debido a que tenían impugnaciones pendientes de resolver, debido a sus dudosas prácticas políticas… Vásquez incluso es señalado como una de las bazofias que se prestó para el amañe del listado de candidatos en lo que se conoce en los anales del Ministerio Público como el caso “Comisiones Paralelas 2020”, investigado por la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI).

Ayer se decidió desde temprano el nada prometedor futuro de la república bananera, cuando los diputados del Pacto de Corruptos pasaron a conocer en pleno la renuncia de Vásquez y Paniagua. Renuncia que era necesaria para que los magistrados de la CC pudieran juramentar al par de harpías. Diputados de oposición (del partido Semilla, por ejemplo), dijeron que esta movida obviamente se trata de una ilegalidad, por las mismas razones que expusimos arriba. De este fenómeno hay que recordar que a Gloria Porras, quien debía tomar posesión de su cargo de reelección como magistrada de la CC, no la dejaron juramentarse porque tenía un cachimbo de recursos espurios irresueltos que no se lo permitían. Por supuesto, al contrario de Vásquez y Paniagua, el problema es que a Gloria Porras no la quiere el Pacto de Corruptos por tratarse de una magistrada incorruptible… Así que con esa diferencia en el trato puede verse el descaro con que esos coches se están regodeando en el lodo de la  impunidad que ellos mismos facultan.

Ahora, la pérfida celeridad nocturna con que la CC procedió a juramentar al par de granujas que venimos mencionando, se debe a que los futuros votos de Vásquez como magistrado titular serán  favorables a los designios del Pacto de Corruptos. El primero, se prevé que sea el de la votación para declarar con lugar un recurso de inconstitucionalidad que fueron a zampar a la CC para darle en la madre al acuerdo fundacional de la Feci y así poder eliminar a esa incómoda entidad… Ese recurso de “inconstitucionalidad” es, de hecho, inconstitucional, puesto que la mismísima fiscal del MP —quizás para blindar sus nápiras por si algún día las autoridades del imperio yanqui la quieren enhebrar por aliarse con la corruptela de su patiecito trasero— integró el año pasado a la FECI dentro de la estructura formal del Ministerio Público, lo que significa que esta fiscalía es perfectamente legal. El problema aquí es que sin contrapesos en la Corte de Constitucionalidad que guarden el mínimo de decencia en las decisiones de la magistratura, nos encaminamos como país a una suerte de dictadura sui generis, donde es la clase política corrupta y arrastrada la que usa la estructura formal del Estado de Derecho para hacer lo que se le ronque el cutete… Valiendo cuca, por ejemplo, aquello de la independencia de poderes.

La FECI es una fiscalía especial que surgió como parte de los acuerdos de “este nuestro país de…” y la ONU para el funcionamiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig). Básicamente, la FECI integraba las investigaciones de la Cicig dentro de la estructura formal de seguimiento en el MP. Y pues, la tirria que los coches y las élites parásitas le tienen a la FECI, es porque es la fiscalía encargada de aplicarles la Ley de Herodes cuando se lo merecen, que es casi todo el tiempo…