Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

Una pandemia donde apenas el 2 por ciento de la humanidad se infecta en un año y menos del medio por millar muere, ni merece ser llamada ni califica como pandemia. La fiebre porcina es más letal que el COVID, menos infecciosa eso sí y aún sigue allí, silenciosa. Recordemos que con la “gripe española”, aunque sus orígenes se cree que también fueron en China, cuando ya llevaban un año de pandemia el número de muertos superaba los 50 millones, es decir, 25 veces más que en la actualidad y hay que hacer la observación que la población mundial era la cuarta parte de hoy en día. Es decir, la “gripe española” de 1918 se hubiera llevado ya hoy en día, a 200 millones de habitantes.

¿Entonces por qué tanta alharaca?

“El virus más mortal es el miedo” y durante este año hemos estado inmersos en un ciclo de desinformación que solo alimenta el miedo. Las redes sociales, el amarillismo noticioso, la proliferación de opiniones en la era de la posverdad. Y todo esto aprovechado por quienes inescrupulosamente ejercen el poder. Si algo hemos visto alrededor del mundo es la supresión de los derechos y libertades fundamentales del ser humano, todo en aras de “la salud” pero en realidad en beneficio del autoritarismo. Sobre todo, si la única fuente de datos es el gobierno mismo y no digamos con el tema de la vacuna, que solo se les vende a los gobiernos y ellos deciden si compran o no y encima a quién vacunan o no. Nuestro gobierno ni siquiera tiene un solo acuerdo con farmacéuticas, es decir dependemos de la limosna, donaciones de países amigos.

 

Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

Veamos cómo vamos nosotros

Todo indica que el virus comenzó bastante antes de lo informado. En Italia se encontraron indicios que desde noviembre de 2019 ya había contaminación fecal en las aguas servidas. Y en China se fijó el mes de diciembre como inicio oficial de la pandemia. En Guatemala se declaró a finales de marzo 2020. Es decir, ya habían pasado al menos 5 meses a nivel mundial del virus circulando cuando acá se dieron cuenta.

Y con esto da inicio la pandemia del miedo. Aquellas cadenas nacionales de radio y tv donde se nos informaba a diario de los muertos. Donde al principio se dijo que era una “gran gripona” y luego cambiando el discurso y que era “la enfermedad más mortífera de la humanidad”. Al final resultó siendo que es más parecida a la “gran gripona” que a cualquier otra cosa. El toque de queda consiguiente y los abusos que se dieron al amparo del mismo. Al final de cuentas la cuarentena más larga de mundo y sin resultados. Entonces hubo que abrir el país pues la gente se estaba y continúa muriéndose, pero de hambre. Del virus aprendimos a cuidarnos, el hambre sí es mortal.

En el resto del mundo hay enfoques totalmente opuestos a cómo librar la batalla. En los EE. UU., ya son varios los estados que levantaron totalmente las restricciones y la vida regresó a lo normal. En Europa continúan los confinamientos e Italia volvió al cierre total este lunes. Israel ya vacunó más allá del 60% de su población requerido para la inmunidad de grupo. Corea del Sur, Taiwán y otras naciones de Asia controlaron el virus mediante pruebas masivas y rastreo de contactos. Es decir, cada sociedad está encontrando su solución según sus recursos.

La predicción es que esta enfermedad debe ser declarada endémica, al igual que la malaria, el sida o la viruela y la humanidad debe aprender a vivir con ella. Mientras se vea como un gigantesco negocio y método de control de poblaciones el futuro es sombrío.