Ayer se celebró una “independencia”, de la cual nunca he creído, porque Guatemala jamás ha sido independiente. Además, la fecha que se debería recordar es el 1 de julio, porque ese día del año de 1823, nos desvinculamos de México. Pero a lo que me quiero referir, es que, al ver las noticias en los medios escritos, vemos con desagrado cómo el Pacto de Corruptos, le da el regalo a nuestra sufrida Guatemala, con reportes de lo más desagradables.

Los titulares de estos días en los periódicos: “Stalling recupera su cargo y logra una suma millonaria”, “CSJ reinstala a magistrada Blanca Stalling”. Así es como amanecimos, con esas desafortunadas noticias, porque la CSJ aceptó la solicitud de reinstalación de Blanca Stalling, quien estuvo procesada por tráfico de influencias. Voy a hacer mención de los magistrados que dignamente votaron en contra de que esta malhechora llegase a ocupar un puesto que no se merece, las magistradas Delia Dávila y María Eugenia Morales; el magistrado vocal 2º. Nery Medina Méndez. – quien por cierto siempre ha estado alineado al Pacto de Corruptos- y el magistrado suplente Fredyn Fernández, a quienes agradezco y admiro por su lealtad hacia el pueblo honesto de Guatemala. Al resto de magistrados que me da repulsión mencionar sus nombres, mi más absoluto desprecio y repugnancia porque sus actuaciones siempre han estado del lado de lo más desventurado que existe en esta sufrida Guatemala.

Da grima que una persona que cuando fue capturada en el año 2017 en una abarrotería trató de pasar inadvertida usando una peluca y portando un arma de fuego, que posteriormente estuvo presa por haber sido señalada de tráfico de influencias y resistencia con agravación específica, por haberse aprovechado de su cargo como magistrada para tratar de coaccionar al juez que conoció el caso en que estaba involucrado su hijo, Otto Molina Stalling.

Lo más repugnante es que ahora esta persona, va a cobrar Q5.7 millones en salarios y prestaciones dejados de percibir, a pesar de que no labora desde 2017, porque la Ley de la Carrera Judicial estipula que un funcionario judicial que fue suspendido y obtuvo un sobreseimiento definitivo del caso puede cobrar prestaciones y salarios caídos.

El otro putrefacto dentro del sistema de justicia, el juez décimo Víctor Cruz, también señalado en la Lista Engel, decretó el cierre del caso para favorecer a la Stalling, y que no fue apelada por el otro puerco el jefe de la FECI, Rafael Curruchiche, lo cual produjo que la resolución que la benefició quedara firme y ella desvergonzadamente solicitó su reinstalación en la magistratura.

Lloran sangre estas acciones de las nefastas autoridades del Pacto de Corruptos, que se valen de un pueblo acobardado y adormecido que no hace nada ante las fechorías que están realizando. ¿Hasta cuándo, Guatemala?, vamos a seguir aguantando estas asquerosidades de toda la estructura gubernamental (los tres poderes del Estado, Corte de Constitucionalidad, Ministerio Público, Tribunal Supremo Electoral, Contraloría General de Cuentas, etc.).

¿Qué queremos y qué esperamos los guatemaltecos para poner un HASTA AQUÍ?

¡NO NOS VAN A CALLAR!