A consecuencia de las inundaciones provocadas por las tormentas Eta e Iota, los departamentos productores de maíz, frijol, arroz y animales domésticos, quedaron bajo el agua, al igual que las cosechas del año entrante, que fueron devastadas por la inundación. Ello indica que el año próximo habrá desabastecimiento de alimentos en la mayor parte el territorio nacional, sumándose a los problemas y crisis provocadas por la pandemia, como el desempleo, la falta de recursos, la baja productividad agrícola, el aumento del precio de los combustibles, que han contribuido a empeorar la situación, la cual se tornará compleja, si no se toman desde ya, las medidas necesarias.

Fotografía de Esteban Biba

Este año, el mercado está parcialmente cubierto, pero como ha sucedido años anteriores, cuando las cosechas son afectadas por procesos de sequía, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos, los alimentos escasean y se incrementan sus precios en el mercado interno. Los graves problemas que vive Guatemala y que sigue arrastrando se verán incrementados, como la hambruna y desnutrición,

En octubre de 2013, una delegación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO visitó Guatemala.  Quedaron preocupados, al ver que la mayoría de las tierras fértiles, estuvieran concentradas en tan pocas manos.  Que en siembras extensivas se produce para la exportación, como la palma africana, el café, el azúcar, cardamomo y otros. La palma africana se emplea para fabricar aceites; el café es un aromático que se exporta y se obtienen grandes ganancias; el azúcar sirve para endulzar muchos productos de la industria alimenticia y para uso doméstico. Antes fue el algodón para la exportación.

La preocupación de la FAO fue, que en esas grandes extensiones de tierra no se cultivaran alimentos para la mayoría de la población guatemalteca. Considerando que se padece de hambruna, y donde la desnutrición infantil, se ha convertido en una epidemia. La contradicción es que, en un país con grandes recursos naturales, su población no se beneficia de esas riquezas. Todos los años crece el famoso corredor seco con su secuela de hambruna. Se inició en los municipios de Camotán y Jocotán en Chiquimula, ahora abarca hasta 12 departamentos, en los que año con año, la sequía no permite la cosecha de granos básicos.

Guatemala, es el país de América Latina con la tasa más alta de desnutrición crónica, en niños menores de 5 años, lo cual es particularmente alarmante y es una de las más elevadas del mundo, con un 49%. En algunas zonas rurales, especialmente en Chiquimula, alcanza el 80%. El país es actualmente es el sexto del mundo con peores índices de malnutrición infantil. Además de los fenómenos naturales, el problema nutricional se debe, entre otras causas, a las condiciones de pobreza y extrema pobreza en que viven las familias. Las desigualdades sociales y económicas son extremas y condenan a gran parte de la infancia del país a una vida limitada por los efectos de la malnutrición.

En esas condiciones, la seguridad alimentaria no está garantizada en el país. Los organismos internacionales, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, trabajan para solucionar este problema, pero se ha enfrentado a causas profundas como las estructurales de esas desigualdades, que el Estado viene arrastrando desde su creación. Estas causas en la actualidad son complejas, y tienen que ver con la escasez de fondos públicos para fines sociales, educación y salud, la discriminación que sufren las poblaciones indígenas o la dependencia económica del exterior, que se materializa en préstamos y donaciones. También enfrenta obstáculos y condiciones de corrupción de los gobiernos de turno, además de que estos no cuentan con un rubro dentro de su programa de gobierno para garantizar la alimentación de la sociedad.

¿Habrá previsto el gobierno la próxima crisis por la falta de alimentos? ¿Su Sistema de Inteligencia ya le construyó posibles escenarios, para que tome las decisiones correctas? La solución tiene que ver con la coordinación de todas las políticas públicas que se deben impulsar desde los ministerios, enfocados en hacer frente a la crisis. Desde ya se debe estar haciendo acopio de alimentos y comprando granos en el exterior. Se debe abastecer el país de combustibles y tomar drásticas medidas contra la especulación. Debe aplicar políticas de asistencia hacia los sectores menos favorecidos, para llegado el momento se les pueda apoyar, no esperando que se produzca el fenómeno, para empezar a ver “que se hace”. De no ser así, se prevé el incremento de las demandas sociales, mayores de las que se han producido en la plaza, llegando el gobierno incluso, a manifestar altos grados de ingobernabilidad. La población no está satisfecha con el actual gobierno de corruptos, por lo que pide respuestas acertadas y puede que no solo exija la renuncia del mandatario. Se podría llegar a situaciones imprevisibles.