PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Fotografía de Carlos Hernández Ovalle

La democracia guatemalteca es básicamente una democracia electoral o una democracia mínima como se le conoce a este tipo de sistema democrático.  A continuación, mencionaré las características de esta democracia: Cada cuatro años se realizan elecciones generales con una relativa alta participación, con un número considerable de partidos políticos (un promedio de 18 por cada elección) que presentan candidatos a todos, o a la mayoría de cargos de elección popular.  Tenemos una autoridad electoral responsable de aplicar las normas generales de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, así como las normas específicas en cada proceso en cuanto a la inscripción de los ciudadanos y la conformación del padrón electoral, la inscripción y el rechazo de candidaturas, control del financiamiento electoral, regulación de la propaganda y de las pautas en los medios de comunicación, organización de las juntas electorales temporales, declarar el resultado y validez de las elecciones y adjudicar los cargos de elección, entre muchas otras atribuciones.

Desde 1986 hemos visto formalmente que al concluir cada proceso electoral un gobierno civil sucede a otro, el cual manifiesta una alternancia pacífica en el ejercicio de la presidencia de la república.  En esto hay una situación particular y es que ninguno de los partidos del presidente de turno ha continuado desempeñándose como partido oficial. De acuerdo al principio de no reelección, el cual es aplicado únicamente al presidente, las diputaciones, alcaldías y corporaciones municipales se reeligen sin límites de períodos, desde luego que también tienen varios aspectos negativos, los cuales abordaremos en otro momento.

En los últimos 34 años que han trascurrido desde que el partido de la Democracia Cristiana llegó al poder, han transitado alrededor de 90 partidos en el escenario político, esto es porque las condiciones que cada partido debe cumplir para participar son mínimas. ¿Qué importancia tiene este fenómeno especialmente en el Congreso? En que la dispersión de intereses es más grande y la labor de cabildeo y negociación se vuelve más onerosa, es un secreto a voces que  corre mucho dinero para la compra de votos bien sea a favor o en contra de alguna iniciativa de ley, por mencionar un caso: la repartición de “champurrada” que se hacía con coordinación de la vicepresidencia en el gobierno del partido patriota.

Fotografía de Jeffrey Abbott

Otra peculiaridad de la democracia electoral guatemalteca, es la facilidad con que se forma un partido normalmente de cara a las elecciones, por ejemplo en las recién pasadas elecciones (2019) diez y nueve partidos estaban representados en el Congreso de la República, 14 de los mismos en procesos de cancelación (5 por violar las normas de financiamiento electoral, 7 por no haber obtenido el 5% de los votos válidos de las elecciones, o no contar con un diputado electo y otros 2 partidos por no contar con la organización partidaria necesaria para seguir vigentes)

Con lo anterior expuesto, es casi obligatoria preguntarse ¿es suficiente contar con una democracia electoral para darle cuerpo a un sistema democrático? En el estudio de LAPOP (del cual hablé en la columna anterior) describe dos visiones o principios para determinar un sistema democrático: Una visión minimalista y otra maximalista.  De esto hablaremos en la próxima columna para terminar de comprender por qué nuestra democracia se circunscribe entre las democracias electorales.