SIN TAPUJOS

Hay quienes sostienen que no hemos llegado a ser un Estado fallido, porque dicen que todavía hay fuentes de trabajo, por las remesas que se reciben de los migrantes y porque nos podemos desplazar a cualquier lugar. Estos comentarios los he leído en algunos columnistas de prensa, en realidad no comparto esos juicios, pues no sé qué esperarían para aceptar que ya tocamos fondo.

Si lo vemos desde el aspecto político, las organizaciones existentes, carecen de un ideario político-programático, que propugne por el desarrollo y bienestar de la población, son simples negocios familiares o de amigos que le han dado carácter político para poder participar en los eventos electorales, pero de ahí a que sean unas verdaderas organizaciones que den legitimidad a un sistema republicano y democrático, ninguna lo es.

La mayoría de los diputados carecen de formación, se han metido a la política para hacer negocios y obtener mayores beneficios personales y empresariales, otros se han unido a las grandes mafias, haciendo mal uso de la inmunidad con la que gozan para realizar sus asquerosos negocios de trasiego de drogas. Son contados con los dedos de una mano los legisladores que en realidad tienen algún conocimiento de lo que es hacer una verdadera política.

¿Sabrán algo de ideologías políticas, económicas y sociales diputados como Felipe Alejos, Allan Rodríguez, Boris España, Sofía Hernández, Carolina Orellana, Eduardo Montepeque, y otros más que se escapan a mi memoria? Me gustaría verlos en un debate ideológico-político y ver qué dicen y qué indicador de conocimientos tienen sobre la materia, porque el Poder Legislativo es el eje de la política por excelencia.

Si vemos el aspecto administrativo gubernamental, la mayoría de sus integrantes no saben ni conocen cómo desempeñar su papel de funcionario, pues no es suficiente con poseer un título universitario para que se puedan desenvolver en la administración pública, como también ha sucedido con algunos que han ejercido la presidencia y vicepresidencia de la República, pues aparte es ofrecer el oro y el moro, y tener mucha verborrea para engañar a la población, a tener suficientes conocimientos de conducir una nación. Los ministros de Estado, ¿conocerán y sabrán en realidad lo que significa y cómo dirigir su cartera? Por ejemplo, los dos ministros que hemos tenido en Salud Pública en este desgobierno han demostrado una absoluta incapacidad en la conducción de su dependencia, no digamos también el nefasto ministro de Desarrollo Social, Raúl Romero, que solo sirve para andar bebiendo licor y rodeado de prostitutas. Considero que los demás ministros también andan por la calle de la amargura.

Si lo vemos en la administración de justicia ¿Será que los magistrados y jueces, aparte de que ostenten altos grados académicos, sabrán lo que es administrar justicia? ¿sabrán que hay que desligarse de los intereses políticos, ideológicos y económicos, y que prevalezcan fundamentalmente los valores éticos y morales? La mayoría de los juzgadores han demostrado más inclinación hacia los intereses políticos y económicos y se han separado de los valores morales y éticos.

Colonia El Limón, zona 18 de la Ciudad del Futuro. Fotografía de Simone Dalmasso

Si vemos cómo se encuentra la infraestructura vial del país, advertimos que está totalmente deteriorada y abandonada, porque los encargados de su manteniemiento (ministerio de Comunicaciones y Municipalidades) se han dedicado a realizar monstruosos y onerosos negocios adjudicando a empresas constructoras que mejor coima ofrecen, que debido a la asquerosa corrupción inflan los precios, y se les confiere la construcción, reparación, y mantenimiento de la red vial, importándoles un comino que el trabajo se haga mal sin tomar en cuenta la calidad. Realidad que se nos muestra en cada invierno, los puentes se desploman, las calles se inundan, y ahora hasta el Aeropuerto Internacional La Aurora fue objeto de inundación.

Si analizamos a la clase empresarial y sindical, tampoco existe un interés de velar por las querencias de terceros, en su mayoría solo quieren llevar agua a su molino, sin importarles pasarse sobre los demás. Sobresale decir “mientras yo esté bien, qué me importan los demás”, es un pensamiento egoísta de muchos patronos y trabajadores, que solo ven por el derecho de su nariz. Los patronos no se preocupan por sus colaboradores, únicamente les interesa cómo hacer más dinero y a los trabajadores no les importa la empresa que les da de comer, pronto se convierten en enemigos de sus propios patronos.

¿Será que no estamos en un Estado fallido? ¿Qué más falta para ser un Estado fracasado? Cuando vemos que todo ha colapsado en nuestra querida Guatemala. ¿La seguirán hundiendo más todos los pícaros que están en la administración pública, mientras los guatemaltecos diciendo amén? Creo que ya es hora que despertemos y pongamos un hasta aquí a los desmanes de los funcionarios públicos y de nuestro dizque gobernante.