A mi correo electrónico llegó un interesante artículo del abogado Ramón Cadena sobre el Golpe de Estado que se produce contra el poder Judicial, uno de los tres que integran el Estado, el cual comentaré.

Ramón Cadena dice que existen dos clases de golpes de Estado, el “Clásico” y el Golpe de Estado atípico en Guatemala que se da contra el poder Judicial.

“El Golpe de Estado Clásico es el que fue perpetrado contra el régimen constitucional de Jacobo Árbenz en 1954”, -yo adiciono los que se dieron contra los regímenes de Ydígoras Fuentes, por el ministro de la Defensa, Enrique Peralta Azurdia, y contra Romeo Lucas, ejecutado por oficiales jóvenes del Ejército-. Ramón Cadena indica que, “en el Golpe de Estado Clásico, se ataca el derecho al voto y se aborta el período constitucional de un presidente electo mediante el ejercicio libre del derecho al voto. Generalmente es necesario una acción militar, para consolidar el Golpe de Estado y se da la traición de miembros del Organismo Ejecutivo, quienes cobardemente se alían a los poderosos, para salvar su pellejo”. La democracia se ve seriamente perjudicada, porque varios derechos constitucionales se quebrantan; además que ha sido costumbre derogar la Carta Magna vigente cuando se produce el alzamiento. Desde que tengo uso de razón, las constituciones de 1945, 1956 y 1965, fueron derogadas en los golpes a los gobiernos constitucionales de Jacobo Árbenz Guzmán, Miguel Ydígoras Fuentes y Romeo Lucas García. Cuando se produjo esta última asonada, el gobierno de facto integrado por tres militares emitió el Decreto Ley 24-82, Estatuto Fundamental de Gobierno.

Cadena continúa diciendo que, “en el Golpe de Estado Clásico, casi siempre es necesario implementar una serie de acciones en contra de los derechos humanos de las personas, como las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y otras”.

Continuará.

 

Este artículo fue publicado originalmente en Nuestro Diario.