FOTOGRAFÍA DE DAVID TORO

No se puede evaluar bien, lo que no se ha hecho bien.  A mitad de su administración, el gobierno debería estar produciendo resultados positivos en beneficio de la sociedad guatemalteca, pero no es así, porque las políticas y proyectos que prometió no arrancaron.  Abordará la segunda mitad de su período, utilizando los mismos argumentos y su famoso programa de gobierno, nunca se echó a andar.

Al inicio de su administración, el presidente Alejandro Giammattei, centró sus políticas que llevaría a cabo en la inseguridad que viven los guatemaltecos. Prometió combatir la desnutrición que persiste en el país. También destacó la defraudación fiscal que se produce por motivos del contrabando y la defraudación aduanera y por último el tema de la migración. Ningún compromiso fue cumplido, y la principal excusa: la pandemia.

El principal error para abordar los problemas de la inseguridad, consistió en delegar en el ejército la rectoría de las políticas de seguridad interna. De sobra se ha analizado que la institución armada debe asumir la seguridad exterior, la defensa de la soberanía nacional. Las políticas de seguridad interna le corresponden a las instituciones como la Inteligencia Civil, la Policía Nacional Civil, y el Ministerio Público. Estas deben abordar los problemas producidos por el crimen organizado, el narcotráfico, la delincuencia común, las maras y pandillas.  Existe la tendencia de seguir aplicando la Doctrina de la Seguridad Nacional, DSN, cuando la sociedad fue vista como el enemigo interno a eliminar. El rector de esas doctrinas contrainsurgentes fue el ejército, porque que le dio poder político, avalado por la Ley de Orden Público que se sigue utilizando, aunque hoy por hoy es obsoleta e inconveniente, aunque tenga rango constitucional, pero corresponde a otra etapa de la vida política del país, la del conflicto armado.

Al eliminar la DSN, se sustituiría por el modelo de la Seguridad Democrática, planteado por el Tratado de Seguridad Democrática de Centroamérica, la ONU y los Acuerdos de Paz. Este modelo fue aprobado por los presidentes del área y ratificado por sus respectivos congresos. Pasó a formar parte del derecho interno y de obligado cumplimiento. Pero de regreso, Pérez Molina, Jimmy Morales y Giammattei, colocaron a los militares a dirigir la seguridad interna, para lo cual no están capacitados.

Sobre la desnutrición, es conocido el puesto que ocupa Guatemala en América Latina, con la tasa más alta de desnutrición crónica, en niños menores de 5 años, una de las más elevadas del mundo, con un 49%. En algunas zonas rurales, alcanza el 80%, tema que se ha señalado insistentemente por el futuro que le espera a la niñez guatemalteca, pero no existen correctivos ni políticas gubernamentales para hacerle frente.

Fotografía de David Toro

En la defraudación fiscal y la evasión se debe mencionar a los grandes empresarios conocidos, que incluso manejan el contrabando, por el cual el Estado no percibe los respectivos impuestos. Son conocidas también las mafias y las bandas del crimen organizado, que constituyen el mecanismo de entrada y salida del narcotráfico en el país. Este gobierno no ha impulsado una verdadera estrategia para erradicar la corrupción en el manejo de las fronteras, puertos, aeropuertos y aduanas que son manejados por el crimen organizado, enquistado en las instituciones y los poderes del propio Estado.

Que decir de la Migración, donde hasta ahora el gobierno no ha elaborado una verdadera política migratoria que garantice a los guatemaltecos el cumplimiento de sus Derechos Humanos, y no convertir a Guatemala y los migrantes en un Campo de Concentración, solo por quedar bien con Washington.  Es necesario darles tratamiento a las causas económicas, de seguridad, de la inestabilidad política que originan la migración, pero también se debe conocer que los migrantes, sostienen en buena parte la economía del país con sus remesas.

Se conoce que los migrantes son discriminados por el gobierno guatemalteco, y tratados mal por los norteamericanos como criminales, terroristas, vagos, etc. Pero su presencia en la economía norteamericana es importante por sus impuestos y el capital que generan. En Guatemala, la cacareada estabilidad macroeconómica que se le atribuye al desarrollo del capital, se debe a las remesas y no al desarrollo de los sectores económicamente poderosos, los cuales mantienen un régimen hambreador para los guatemaltecos. Lo problemas siguen presentes y este gobierno, pasará sin pena ni gloria, y los guatemaltecos en la espera de siempre para que llegue otro gobierno mejor, lo cual no es el problema. Lo que está colapsado es el sistema que se debe cambiar.