Felizmente, la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) presentó una acusación formal contra el exfuncionario Alejandro Sinibaldi, mejor conocido en el hampa como “Fisiquín”, por el caso “Transurbano”, achacándole el diabólico crimen de lavado de pisto y demás activos. La Feci no está jugando; fundamenta el caso en 56 recursos de investigación documental, testimonios e información financiera.

Allá por el 2010, Fisiquín furulaba como diputransa del Partido Patriota (PP). Pertenecía a la comisión legislativa de comunicaciones, transportes y obra pública, y gracias a ello recibió un poco más de 900,000 quetzalucos mediante las sociedades mercantiles Seguridad ASA, S.A. y Servicios Aéreos y Marítimos del Norte. Esas varas debían ser destinadas a la contratación de agentes de seguridad privada para los buses públicos de la Ciudad del Futuro, pero más bien se las embucharon los funcionarios corruptos, como suele suceder.

Pero este no es el único delito de su larga vida criminal. El Fisiquín ha sido señalado en los casos “Cooptación del Estado”, “Construcción y Corrupción”, “Odebrecht” y ahora “Transurbano”. No extraña que decidiera entregarse el año pasado a la justicia guatemalteca, tal vez esperando que soltando la sopa, la inquisición se porte menos medieval con su físico…