FOTOGRAFÍA DE SIMONE DALMASSO

En Guatemala, estamos acostumbrados a una política mediocre, donde sabemos que todas aquellas personas que están participando en la política tienen problemas legales, nos quedamos callados y la verdad es que culpamos siempre al que metimos a gobernar, pero la realidad es que la culpa la tenemos nosotros porque cuando votamos nos quitamos el compromiso y pretendemos que la cosa ya se solucionó.

Felicito a todos aquellos políticos que venden su idea y nos agarran a nosotros como pendejos, nosotros mismos se los permitimos. Aceptamos gente que llega al Gobierno con ideas que son de primer mundo, pero cuándo vamos a reconocer y aceptar que nuestra Guatemala en este momento no está apta para gastos de primer mundo, ni siquiera seguridad podemos tener en este país, nos sale más barato pagar las extorsiones que los millones que se roban, no tenemos Salud nos sale más barato pagarles a los seguros para que ellos cubran los gastos en los sanatorios y es más barato que los millones que se roban

No tenemos educación y no porque no la haya sino porque no queremos. En fin, nos tocó el peor gobierno en el peor momento, que para ellos fue su mejor momento.  Un virus se convirtió en el mejor amigo del Gobierno y en nuestro peor enemigo. Le metieron más dinero a la lucha contra el coronavirus cuando se debió utilizar ese mismo dinero para evitar la desnutrición y hacer una campaña que valga la pena y educar a la población con una buena alimentación. ¿Cuándo vamos a entender?

Fácil, cuando pensemos en nuestras líneas sanguíneas y cuando utilicemos nuestra inteligencia, nuestra educación y nuestra participación en la política. Sigamos dejando que sean los mismos quienes participen, seguiremos viviendo igual. Participe usted o apoye a quien usted cree que sí va a hacer un cambio que no solo beneficia a sus líneas sanguíneas sino piense en todo el país.