SIN TAPUJOS

La semana pasada escribí sobre ¿Cuál República y cuál Democracia?, cuando hablamos de república, señalamos normalmente a un gobierno nutrido por sus organismos democráticos, en el que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Un gobierno democrático se caracteriza porque hay un Estado de Derecho, en donde no existe la discriminación entre sus ciudadanos y no hay privilegios para nadie. Ahora veremos qué es Estado de Derecho y analizaré si en Guatemala existe o no ese Estado de Derecho.

El Estado de Derecho se refiere a un principio por el que todas las personas, instituciones y entidades públicas y privadas, se subordinan a las leyes que se promulgan públicamente para que las cumplan todos por igual, estas normas se aplican con independencia, además de ser compatibles con las reglas y los principios internacionales de derechos humanos.

Todo Estado de Derecho se debe basar en el principio de legalidad de los derechos de los ciudadanos, establecer el valor de la equidad y honestidad de todas las personas a través de actos y políticas de Estado.

De ahí, que el Estado de Derecho se caracterice porque el ordenamiento jurídico se debe construir de manera democrática y sin abusos de poder.

Los poderes del Estado son el Ejecutivo, Judicial y Legislativo, que les consiente elaborar planes de trabajo en función del desarrollo político y social de la Nación.

Cuando vemos nuestra realidad es muy distinta a las líneas anteriores, porque los mismos funcionarios de los tres poderes del Estado se han extralimitado en sus funciones, las cuales están bien claras en nuestra legislación. El presidente de la República, con aires encubiertos de dictador, abusivamente se ha entrometido en las instituciones sin respetar su independencia y autonomía. De igual forma ha actuado el presidente del Congreso de la República tomando actitudes arbitrarias para favorecer los intereses perversos de sus principales coagentes del Pacto de Corruptos y del narcotráfico. La presidente de la Corte Suprema de Justicia no se ha quedado atrás manejando arbitrariamente su función arrinconando inmisericordemente a los jueces que se han definido por conducirse con independencia, honestidad y valentía. Todos aquellos sujetos que atienden el gobierno, las entidades y órganos públicos y la administración pública, deben actuar según los límites establecidos en la ley.

Sobresale a la izquierda la magistrada «Cuchi» Valdés, presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Una de las características fundamentales del Estado de Derecho es la verdadera existencia de independencia entre los tres poderes del Estado, en donde ninguno imponga caprichosamente su voluntad sobre los demás. La aplicación y cumplimiento de la ley debe ser por igual para todos los ciudadanos, sean funcionarios públicos o no y sin importar el cargo político que tenga asignado. Todos los ciudadanos tienen por igual las mismas obligaciones y derechos.

Desafortunadamente lo que está sucediendo en Guatemala, son típicos ejemplos de gobiernos solapados de autoritarismo o de aprendices de dictadores. Los presidentes de los tres poderes del Estado están vulnerando antojadizamente el Estado de Derecho, lo cual nos hace parecer cada día más  a los gobiernos dictatoriales que se viven en Nicaragua y Venezuela.

Lo dejo a criterio de ustedes, estimados lectores si consideran realmente que en Guatemala se vive un Estado de Derecho, o nos están privando del mismo.