Las agresiones de Washington hacia Nicaragua no han cesado y buscan reemplazar el régimen sandinista por un Gobierno pronorteamericano. La agresión armada por medio de los Contras, fue una guerra sucia contra el propio pueblo nicaragüense, en la que se cometieron violaciones a los derechos humanos, incluyendo secuestros, torturas, y asesinatos. En los años ochenta, Estados Unidos financió, armó y dirigió a 17,000 Contras que tuvieron su base en Palmerola, Honduras. La logística y equipamiento se realizaba por una flota de aviones, que diariamente dejaban caer equipos, municiones, armas y comida a los Contras que se encontraban operando dentro del territorio nicaragüense. El dinero para realizar esas operaciones lo obtuvo la CIA, a partir de la venta de drogas en Norteamérica. Para ello, crearon los corredores de la droga por Centroamérica, hacia el mercado más grande de drogas del mundo, EE.UU., eso porque el congreso norteamericano les negó los fondos. Esos corredores continúan operando hoy.

En este caso, los medios de comunicación norteamericanos, como CNN, The Washington Post y The Guardian, para nada mencionan esta situación agresiva. Tampoco mencionan el financiamiento de los grupos de oposición que facilitaron la intervención de los EE.UU., con mercenarios en 2018 y que de alguna manera continua con operaciones políticas, internacionales y maniobras por medio de la prensa. Tampoco han informado de los asesinatos cometidos por esa oposición armada. En este año, EE.UU., introdujo grupos de mercenarios a Nicaragua y creó depósitos de armas en las iglesias, y otras organizaciones pronorteamericanas. La estrategia consistió en provocar levantamientos en diferentes lugares del país, haciendo creer que el pueblo se levantaba contra el régimen sandinista. Los Comités de Defensa y la inteligencia Sandinista, detectaron esas maniobras y enfrentaron a los mercenarios, que incluso estaban representados por jóvenes de la universidad nacional. Ese intento por derrotar al FSLN, fue combatido incluso con las armas en determinados lugares, donde los mercenarios quisieron eliminar a los sandinistas. Fue una victoria más de la revolución contra las pretensiones de Washington.  De eso nada menciona la prensa.

Los cambios revolucionarios positivos del régimen sandinista, ampliamente conocidos en el mundo, contradicen la imagen que se pretende destacar en el exterior. Logros en beneficio del pueblo, reconocidos por numerosos organismos internacionales, como el BM, el BCIE, la ONU y la OMS. Se ha puesto en marcha el sistema de gobierno descentralizado para los pueblos indígenas y afrodescendientes más avanzado del hemisferio y es el primer país de América Latina en cuanto a representación de la mujer en la vida pública. También Nicaragua cuenta con el sistema de salud pública más amplio y mejor equipado de Centroamérica.

El país es autosuficiente produciendo alimentos, gracias a la democratización de su producción agrícola, ganadera y pesquera. Tiene el mejor sistema de carreteras de CA. El innovador sistema educativo en las áreas rurales y el uso de medios audiovisuales, goza de gran prestigio en el continente. Las instituciones financieras internacionales consideran al país, un usuario eficiente en los préstamos para programas de desarrollo. La diversificación hacia las energías renovables es una de las más avanzadas de la región. Pero, sobre todo, Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica.

Estos logros se alcanzaron durante “varios períodos continuos” del Gobierno sandinista. Para EE.UU., la democracia se ha reducido a tener elecciones cada cuatro años, sin importar que asuma la presidencia un fantoche mediocre, un autoritario, un gobierno corrupto o una marioneta. Para nada toman en cuenta lograr el desarrollo y el bienestar social, como tampoco las grandes carencias sociales ni los problemas estructurales que arrastra la región. Las reglas electorales no necesariamente indican la existencia de una democracia, en el caso de Guatemala, las peores dictaduras iniciaron con las elecciones.

El trasfondo que explica las falsedades propagandísticas es que el Gobierno estadounidense ha declarado que Nicaragua constituye una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. A Washington le interesa reconquistar la región centroamericana. La principal explicación de esa acelerada intervención en Nicaragua, es la presencia activa de China y Rusia en el desarrollo y la construcción de megaproyectos, como un nuevo canal interoceánico. Rusia ha reequipado y rearmado al Ejército nicaragüense, y lo ha dotado de una nueva doctrina militar convirtiéndolo en una potencia militar en C. A. La influencia rusa también abarca Costa Rica, la que, a su vez, estableció relaciones diplomáticas, económicas y comerciales con China Continental.

Como sea, la lucha por el control de Centroamérica por parte de los Estados Unidos, prevé luchas por el control territorial. Incluye luchar por el control de los recursos estratégicos que se han descubierto; por dominar la ubicación estratégica de la región; por el control de las nuevas rutas comerciales y económicas; por los lugares que se convertirán en estratégicos, como el nuevo canal, y sin control de EE.UU., y desde luego, por los energéticos. La intervención de Washington, es la manera de militarizar la región para asegurar las inversiones del capital corporativo trasnacional.

¿Quiénes amenazan la paz de la región, y pretenden su control estratégico? ¿Constituye o no una amenaza para la paz de Centroamérica, la intervención de los Estados Unidos, en su lucha por la hegemonía en el istmo? La respuesta es .