La oposición nicaragüense de derecha como los disidentes sandinistas, son financiados por Estados Unidos, recibiendo fondos de la USAID y la NED. La primera es una fachada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), involucrada en los “cambios de régimen” de Estados Unidos en todo el mundo. La NED, se formó para continuar lo que la CIA hizo encubierta hace 25 años.  Washington ha canalizado decenas de millones de dólares a través de estas organizaciones, para apoyar a grupos de oposición en la desestabilización de Nicaragua y derrocar a Daniel Ortega.

Un destinatario de estos fondos es la Fundación Chamorro, razón por la que su representante fue arrestado.  Fueron arrestados también por la misma situación: Félix Maradiaga, que dirige la ONG Liderazgo de la Sociedad Civil; José Adán Aguerri, ex presidente de Consejo Superior de la Empresa Privada, COSEP; Violeta Granera, del movimiento Unidad Nacional Azul y Blanco, UNAB; Arturo Cruz, que recibió dinero de EE.UU., como parte de un esfuerzo por imponer sanciones a Nicaragua.  Los medios de comunicación en la región, utilizados como instrumento para divulgar las mentiras norteamericanas, no informan esa situación, en cambio, repiten las declaraciones de partidos “del cambio de régimen” con base en EE. UU. como que fueran representativos de la opinión mundial.

Los medios y los periodistas al servicio de CIA, se centraron en los arrestos de varios opositores, afirmando que se trata de detenciones arbitrarias destinadas a impedir cualquier desafío a la candidatura de Daniel Ortega. Que el proceso electoral es una farsa y ocho candidatos presidenciales están encarcelados. Pero el caso es que todas las personas detenidas están encarceladas por delitos en el Código Penal del país, porque en Nicaragua no se encarcela a nadie por sus ideas políticas. Se ha confirmado, por la comunidad internacional, que, entre las personas arrestadas, no figura ningún candidato presidencial, y ni siquiera son miembros de algún partido político en el país.

Se puede indicar que la campaña de guerra psicológica montada por los Estados Unidos, utilizando los medios de comunicación, es parecida a la que precedió a la caída del presidente Jacobo Árbenz en Guatemala. Los medios masivos operaron como los principales actores en esta guerra, tanto los diarios y revistas, como los programas de radio.  Se trataba de una campaña de mentiras con las que había que convencer a los guatemaltecos y al mundo, que Árbenz era comunista.  Ello requería de una aceptación generalizada, que lograra justificar la intervención militar que ya estaba en curso, al estar convencidos de las “maldades” de Árbenz.

Los medios masivos internacionales de la época, como las revistas Time, LIFE, Newsweek, etcétera, comenzaron a publicar artículos sobre Guatemala, bombardeando con mentiras e ideas distorsionadas la conciencia de los habitantes de toda América Latina; creando condiciones para justificar la intervención militar. Los artículos y reportajes se orientaban a señalar que el gobierno de Árbenz era comunista, que Castillo Armas era un héroe, que la UFCO era uno de los mejores inversores en el extranjero, que Estados Unidos debía enviarle ayuda salvándolo de la “dictadura comunista atea”. La OEA al servicio de los intereses norteamericanos, también fue un medio de difusión de la guerra psicológica y en la Asamblea General, todos los países del continente, votaron contra Guatemala. De igual forma se ataca a Nicaragua y la “opinión pública”, manipulada por periodistas que ahora se presentan como víctimas de la represión sandinista, ahora sirve de instrumentos para volcar esa opinión en contra de Nicaragua y justificando las agresiones norteamericanas.

CNN, afirman que los arrestos en Nicaragua provocaron indignación entre las organizaciones de derechos humanos y líderes extranjeros. Sin embargo, no dicen quiénes son esos líderes, en todo caso, colocan citas del portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, la subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado Julie Chung y la exilada cubanoamericana de línea dura, congresista María Elvira Salazar. Estos no ocultan que quieren derrocar a Daniel Ortega, y reemplazarlo por un gobierno más obediente a los intereses de los EE.UU. De igual manera colocan a organizaciones de derechos humanos, pro norteamericanas, pidiendo sanciones contra Nicaragua, en EE.UU., y también en la Unión Europea, Canadá y otras naciones latinoamericanas.

El escritor exsandinista Sergio Ramírez Mercado

Estos medios han presentado la mayor campaña de desinformación, sobre todo antes de las elecciones del 7 de noviembre. Han tergiversado de manera consciente y flagrante para proporcionar una cortina de humo para Washington y sus portavoces internos, haciendo cada vez más intensos los ataques que satanizan al gobierno sandinista. Washington ha utilizado a personas que antes fueron sandinistas como Sergio Ramírez, para movilizar la opinión internacional en América Latina y Europa. Todo ataque parte del argumento habitual de que Ortega es un dictador corrupto y brutal, comparándolo con Somoza. Ramírez atrae a los liberales estadounidenses y de los socialdemócratas europeos al fingir ser progresista, pero en la práctica apoya a la oligarquía tradicional de Nicaragua, a los grandes empresarios y la jerarquía de la Iglesia Católica. La Fiscalía descubrió que la fundación de Sergio Ramírez estaba entre los receptores del dinero de la CIA, por lo que obtuvo una orden judicial para su arresto.