Fotografía de Rodrigo Abd

Cuando empezaba a parecer que Guatemala era una suerte de tierra prometida de la que la población evangélica podía estar orgullosa, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Mspas) advirtió que desde el 5 de abril se ha registrado un aumento en los casos confirmados de Covid-19. En realidad, esto era lo previsible, teniendo en cuenta la medidas contradictorias o hechas a medias para contener la pandemia, desde su inicio. Esto se volvió más notorio en estas vacaciones de Semana Santa. Sólo hizo falta que los cucuruchos hicieran sus proce… este… Bueno, algunos de estos sí hicieron ciertas manifestaciones, aunque minúsculas, de sus festejos de cuaresma, sobre todo en la “Guatemala profunda”, donde el Estado existe apenas como una cuestión abstracta sacando sus minúsculas garritas en los dominios cuasi feudales del narcotráfico. Ni modo, nos tocó nacer en un país con unos 300 años de atraso en lo que respecta al uso generalizado de la lógica más elemental (sentido común).

Lorena Gobern, jefa de Epidemiología. Fotografía de José Orozco

Aún más previsible es el hecho de que sea la población joven la que registra mayor aumento de contagios, como indicó Lorena Gobern, generala de brigada del Departamento de Epidemiología. Con tal, los jóvenes temerarios saben perfectamente que sus posibilidades de morir de Covid son muchísimo menores que las de las personas de la tercera edad. Pero el problema es que estos “llevan el virus a casa”, como indicó Lorena Gobern, iluminándonos con esta gran novedad. Entre 20 y 40 años es el rango de edades que presenta mayor número de contagios en este repunte.

El departamento de Guatemala, como era de suponer, sigue siendo el primer lugar en la tasa de contagios con 1,854 casos por cada 100 mil habitantes. Y sí, amable lector, es evidente que lo dicho sobre la pandemia ya es un caminar en círculos de lugares comunes y advertencias tediosas. Posiblemente la peligrosidad del virus sea una exageración a comparación de lo esperado cuando inició y creíamos cercano el día del Armagedón, pero lo cierto es que los viejos la palman en mayor medida y además este es un virus imprevisible con el que hemos visto morir a más de algún fisiquín fitness que parecía inmortal, pensando “ahlagrán, si diosito se llevó a ese men, yo puedo ser el próximo”. La lotería genética es la lotería genética… Quiéranse un poco y reciban de nosotros mucha paz, pero sobre todo… Ah, no… Eso es del finado Walter Market… En fin, sólo eso les queríamos contar…