Tras las recientes dizque “elecciones” en Nicaragua, me he preguntado en qué difieren los desgobiernos de Daniel Ortega y Alejandro Giammattei

En mi opinión no hubo elecciones en el vecino país sino más bien se trató de un show y una afrenta a la democracia de la cual algunos incluso se jactan. Daniel y Alejandro prácticamente no se diferencian en nada. Mientras el primero lleva a cabo una dictadura abierta y descaradamente, encerrando a los candidatos presidenciales opositores para impedirles participar en las “elecciones”, el segundo, con sus característicos berrinches de los que no se salva nadie y las actitudes que toma a la hora de gobernar se ha convertido en aprendiz de autócrata.

Giammattei se hace valer de su mal temperamento para dar órdenes a diestra y siniestra en los diferentes entes de la administración pública, pasándose por el arco del triunfo la independencia y autonomía de los poderes del Estado.

Los funcionarios que integran el Pacto de Corruptos se sienten muy altivos y envalentonados, ya perdieron el miedo y la vergüenza de ser averiguados y que se les deriven responsabilidades penales por sus malas maniobras. Se creen muy seguros y salsas porque saben a ciencia cierta que toda la bazofia está de su lado -en los tres poderes del Estado, Corte de Constitucionalidad (CC), Procuraduría General de la Nación (PGN), Contraloría General de Cuentas (CGC), Tribunal Supremo Electoral (TSE), Ministerio Público (MP) y las Municipalidades.

Los politiqueros mafiosos se sienten tan a gusto con la apatía ciudadana de la mayoría de guatemaltecos que se conforman con quejarse a través de las redes sociales, pero el conformismo los hace quedarse allí y no pasar jamás a las acciones concretas que generen transformaciones por el bien común.

Regresando a si hay diferencia entre ambos mandatarios, y como lo indico arriba. Ortega y su esposa han gobernado a través del terror y la opresión, en cambio Giammattei, solapadamente y haciendo uso de su mal humor se ha metido en las diferentes instituciones públicas. Entonces ¿de qué diferencia hablan los que todavía balbucean entre izquierdas y derechas?

Fotografía de David Toro