Por azar del destino, tuve oportunidad de trabajar unos pocos días con el gobierno de VAMOS. Pese a tener discrepancias con el mandatario, antes y después de mi corta gestión, pensé en una oportunidad para demostrar mis conocimientos y poner en práctica mi capacidad de trabajo. La desilusión no tardó en llegar. Giammattei regañó al Ministro por destapar cientos de plazas fantasma ocupadas por familiares de todas las bancadas derechistas y ahora aliadas en el Congreso. Los diputados brincaron a defender esas plazas y amenazaron con citar al Ministro innumerables veces para rendir cuentas a tan solo unos días de haber tomado posesión.

«Ciudad del Futuro», Guatemala, Centroamérica. Fotografía de Esteban Biba

Miembros del crimen organizado nos amenazaban con iniciar procesos penales por asuntos de las anteriores administraciones. El sindicato mayoritario presionaba por más prebendas, pero, lo más estresante era la presión que recibíamos de sectores empresariales incrustados en el ministerio por medio de algunos representantes de cámaras y gremios acostumbrados a tener injerencia y dominio sobre los funcionarios para obtener beneficios de los que han gozado por décadas.

No voy a mencionar las múltiples razones que hicieron que la gestión administrativa no progresara satisfactoriamente, pero hubo traiciones de personas del mismo equipo, desinformación y, por qué no decirlo, hasta elPeriódico se encargó de difundir información falsa, quién sabe con qué intenciones o intereses. Lo cierto es que no fuimos los únicos funcionarios en abandonar el barco por haber manifestado nuestro compromiso en contra de la corrupción.

Cuando se ingresa por primera vez en una estructura gubernamental, no se tiene conciencia de la cantidad de intereses que se juegan adentro. En algunos ministerios, más que en otros, existen poderes de estructuras criminales que llevan años controlando los procesos que les interesan, por ejemplo las aduanas, pero más difícil fue lidiar con la presión de los intereses mercantilistas de la iniciativa privada de los cuales hablaré en otra ocasión. Desde adentro, se comprende con claridad quiénes manejan los hilos del poder, entre ellos varias embajadas como la norteamericana, taiwanesa e israelí.

Luego de abandonar el cargo, ya tenía claro que el gobierno de VAMOS sería el más corrupto de la historia reciente y que, dejarlos continuar en el poder era el mayor error que los titiriteros podrían cometer. Por esos días, explotó la pandemia y con ese pretexto vinieron los préstamos a diestra y siniestra, los estados de calamidad y la corrupción más grande que hayamos visto jamás. Los préstamos internacionales y los depósitos millonarios de todas las instituciones estatales en el sistema bancario nacional son tema para una investigación más profunda pero, basta una miradita a los cheques de ayuda que recibió el gobierno, para destapar una caja de Pandora llena de grotescas alimañas.

Fotografía de David Toro

Dado que conozco a ciertos actores de las altas esferas empresariales, me aboqué con ellos para alertarlos del peligro que representaba para sus propios intereses continuar con este aberrante gobierno. Mi análisis fue que debía darse una transición ordenada del poder, es decir, sin provocar un rompimiento constitucional, para colocar personas de mejor calidad moral. La respuesta de los empresarios fue que apoyarían a Giammattei en tanto diera cumplimiento a ciertos requerimientos solicitados por los empresarios. A cambio, apoyarían con muchos fondos la elección de Junta Directiva del PARLACEN, la ANAM, el Congreso y la readecuación presupuestaria enfocada en los negocios de los financistas que querían recuperar el dinero invertido en la campaña de VAMOS.

Los empresarios, cegados por su ambición y con el chip anticomunista metido en su cabeza desde que la CICIG los puso en el banquillo, se opusieron a la opción vicepresidencial, aduciendo que Willy Castillo se había vuelto “chairo” y que los podía traicionar. El vicepresidente fue relegado a un segundo plano por Miguel Martínez, quien tomó control de las decisiones de Estado. La institucionalidad fue cooptada y quedamos a merced de un dictadorzuelo caprichoso y traidor.

Hoy, gracias a la ambición y falta de visión de empresarios corruptos y mercantilistas, estamos como estamos y vamos para donde vamos.