SIN TAPUJOS

La semana pasada escribí sobre los discursos cínicos de Giammattei y Allan Rodríguez, el 14 de enero en el Congreso de la República. De éste último solo mencioné algunos aspectos como su aspecto sucio y sudoroso en la cara, de que restauró la Casa Larrazábal y del Código de Ética.

Entrando sobre su discurso, -en realidad qué podemos esperar de alguien con miserables cualidades y que su único objetivo es el de realizar negocios sucios para sus aviesos fines- se esperaría que tuviera coherencia, máxime cuando se trata del presidente del más alto organismo del Estado, recuerdo tiempos atrás cuando uno escuchaba a verdaderos parlamentarios que ofrecían brillantes piezas oratorias, y escuchar ahora a estas escorias hablando puras tonterías, es cuando entrevemos el deterioro de la clase ¨política” que ahora dizque gobiernan.

¿Qué quiso decir con que no hay república para chairos y fufurufos? Por qué no tuvo el valor de llamar por su nombre y apellidos a los que se quería referir, ¿Qué son los chairos? Fufurufos se les dice a los encopetados, a los que ambicionan ser, pero no lo son, algo como Rodríguez, que quiere ser millonario y competir con los que han logrado hacer fortuna gracias a su esfuerzo y trabajo, pero no como él que lo quiere ser de la noche a la mañana, socavando las finanzas del erario.

Coincido con los columnistas de opinión Irma Alicia Velásquez y Helmer Velásquez, al referirse a ese vergonzoso discurso, donde hizo uso de un pobre y penoso lenguaje, el cual pasará a la historia donde lo plasma como un politiquero inculto y con una pobre alocución, que desconoce la enmarañada realidad de Guatemala.

Además, dijo que deja un mejor Congreso al que heredaron, semejante barbaridad, pues cada Congreso que se elige es peor al anterior, y el actual se ha caracterizado por ser el más inepto, corrupto e irresponsable. ¿desde cuándo debieron elegir a los nuevos magistrados de las Cortes? Y nunca le entran a la elección, porque no pueden exponerse a que queden los que a ellos no les conviene, y mejor seguir con la actual porquería de magistrados en la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones, salvo ciertas excepciones. Por qué no hizo mención de que en su despacho instaló un jacuzzi, para que el niñito se refrescara y sacara toda la manteca que tiene en su organismo, pero a costillas del pueblo de Guatemala.

Tampoco manifestó, que, en sus dos años de ejercicio en la presidencia, ha sido de las legislaturas que menos leyes en beneficio de la población ha producido, pero eso sí, los diputados gozan cada vez más de privilegios como: seguro de vida y médico, comilonas, cajas chicas, asesores hasta para tirar con honda, y no digamos los salarios y dietas por varias reuniones tanto en las plenarias como en las diversas comisiones, pero de producto, nada, absolutamente nada.

Así de sencillo fue el paso de este impúdico diputransa Allan Rodríguez, como presidente, que no dejó nada bueno, no aportó nada favorecedor para la población, y solo fue demagogia, confrontación y torpeza.

Lo más descocado es haber aprobado un Código de Ética, lo cual contradice a que él autorizó más de Q100 mil en viáticos al exterior para cinco diputados afines al partido oficial, como Julio Longo y Edgar Montepeque de FCN-Nación, vinculados al grupo de la diputada Patricia Sandoval, esposa del ministro de Gobernación; Julio Lainfiesta del bloque de la UCN; Carlos Calderón de la bancada oficial e íntimo amigo de Giammattei y Manuel Conde del PAN, quien viajó con el doctor vergüenza, sin que hasta la fecha se conozcan los resultados de dichos viajes, que seguramente fueron más de placer que de trabajo, y para variar a costillas del esfuerzo del guatemalteco honrado y trabajador que paga sus impuestos para que haya obra pública, y no para que estos infelices lo despilfarren.

Abusiva y selectivamente hizo unos incrementos salariales y ascensos antes de entregar la presidencia. El problema estriba en que los realizó con fines sectarios, porque esos aumentos y ascensos no fueron para personal calificado, porque dentro de ellos están los familiares de los líderes sindicalistas Alfredo Tumax e Isabel Godínez Orozco, y también a personal que se ha identificado con el partido oficial. Desafortunadamente la presidente Shirley Rivera, es de la misma línea de Rodríguez y era la que le hacía los mandados, entonces esas arbitrariedades continuarán, porque esperar algo de los congresistas de oposición, no creo que se atrevan hacerlo

Eso fue el gran discurso de dos años de fungir en la presidencia, con nada de beneficio para la población, ojalá que a la presidente Rivera, no se le vaya a ocurrir, instalar una iglesia y un salón de belleza en despacho presidencial.