Fotografía de Carlos Hernández Ovalle

Los medios de comunicación anuncian el inicio de la temporada de incendios, y se plantea como si fuera un hecho inevitable, como si no se pudiera prever. Se indica que el 98 % de los incendios forestales son provocados por el ser humano, por el mal manejo del fuego, que la mayoría tienen lugar entre marzo, abril y mayo. Se incluye aquellos incendios que son para el aprovechamiento de tierras o para la comisión de actos delictivos, como sucede en Petén en la construcción de pistas clandestinas del narcotráfico o en siembras ilícitas. La mayoría son incendios provocados con el afán de ganar la frontera agrícola con el bosque, introducir plantaciones extensivas y otros cultivos que benefician solo a unos cuantos, como la Palma Africana. En 20 años, el Petén fue deforestado y las áreas protegidas se encuentran amenazadas.

Los llamados pulmones del planeta son los bosques y selvas cuya función principal es la producción de oxígeno y la captura del carbono libre en la atmósfera lo que repercute en una mejor calidad del aire. En la actualidad los principales pulmones del planeta son los bosques de Centroamérica, la selva tropical en Sudamérica, o Amazonía y los bosques húmedos de África. También son importantes para el planeta las selvas de Asia ubicadas en Malasia, Indonesia, Filipinas y otros países cercanos.

La pérdida de la biodiversidad es invaluable, pues un incendio puede provocar la extinción de especies endémicas muy focalizadas, que posteriormente harán falta en los ecosistemas y afectarán el equilibrio natural y que nunca se repondrán. Con la erosión, las lluvias provocan deslaves y desprendimiento de material orgánico, o los nutrientes del suelo.  Esto afecta las finanzas del país, y luego se tiene que desarrollar planes de mitigación para proteger a las comunidades, cuando la solución es evitar los incendios, para lo cual la población no está preparada, educada, ni sensibilizada.

A futuro, se pueden perjudicar las economías locales, nacionales y poner en riesgo a poblaciones que viven de la agricultura, en un país eminentemente agrícola. Esto daña los recursos naturales, pone en riesgo las comunidades, la flora y fauna de los ecosistemas. Se prevé que los lugares más vulnerables a los incendios forestales son Petén, la zona semiárida del país o corredor seco y el altiplano del país, principalmente Huehuetenango, partes de Quiché y San Marcos.

Fotografía de Carlos Hernández Ovalle

El Consejo Nacional de Áreas Protegidas, CONAP, informó que, al inicio, ocho áreas protegidas, una de carácter privada, han sido afectadas por incendios, según reportes de diciembre hasta la fecha. Las áreas dañadas son la Reserva de la Biósfera Maya, la Reserva de la Biósfera Sierra de las Minas, la Reserva de Usos Múltiples Cuenca del Lago de Atitlán, el Parque Regional Municipal Los Cerritos, el Parque Nacional Sierra de Lacandón, la Zona de Veda Definitiva Volcán Cerro Quemado y una reserva perteneciente a una finca ubicada en Palín, Escuintla.

En 2017-2018 se registraron mil 30 incendios; 738, forestales, y 292, no forestales, y se destruyeron 13 mil 379.3 hectáreas. Durante la temporada de incendios forestales 2018-2019, se registraron mil 410, de los cuales mil 44 fueron forestales y 366 no forestales. Observar que CONAP la califica de “temporada de incendios”. La destrucción fue de 473.67 kilómetros cuadrados, casi la mitad de lo que actualmente ocupa Ciudad de Guatemala. Los departamentos más afectados son Petén, con 26 mil 692.34 hectáreas destruidas; Zacapa, 6 mil 904.19; Baja Verapaz, 2 mil 227.99; Jalapa, mil 862.43, y Alta Verapaz, mil 463.48.

Los incendios forestales no estuvieron en la agenda de algunos de los Gobiernos anteriores, y menos en el actual, escudado en la pandemia y la corrupción.  No existe una verdadera institucionalidad para combatir esta amenaza, y no existe una verdadera planificación y acciones contundentes, no solo para prevenirlos, sino para erradicarlos.  Se ha jugado a la prueba y error, tampoco la incipiente legislación contempla el uso y manejo de los incendios, cómo prevenirlos y la penalización al salirse del control, o al convertirse en hechos delictivos. No se han instituido medidas de prevención, ni se cuenta con recursos a la disposición y los incendios cuando se producen provocan alarma, porque tomaron por sorpresa a las autoridades, las que toman medidas hasta en ese momento.