Después de la pandemia, algunos líderes del mundo empezaron a proponer un “Great Reset”, una forma de recomienzo del sistema económico en el que la humanidad entraría en una nueva era de más conciencia ecológica, menor consumo y mejor gestión de los recursos en inversiones públicas y privadas.

En este país, no podemos hablar de recomienzo porque nunca tuvimos un comienzo. Hemos vivido -desde la época de la colonia- en un absoluto mercantilismo en dónde se funde la empresa privada con el gobierno para saquear las arcas nacionales. El dinero es siempre el origen del problema. Con dinero se compran voluntades, ejércitos, adjudicación de obras, diputados y a cualquier funcionario público de mayor o menor jerarquía, incluyendo presidentes.

Fotografía de Fernando Chuy

Se predice que se acerca una gran depresión económica. Se habla de inflación acelerada, estanflación e incluso, deflación. Los efectos se traducirán en desempleo, desnutrición, desabastecimiento de todo tipo de bienes, desde alimentos hasta repuestos para autos o maquinaria. Muchas empresas podrían paralizar su producción disminuyendo importaciones y exportaciones, lo que implica una disminución de ingresos fiscales al mismo tiempo que el gobierno de Alejandro Giammattei hace crecer la deuda externa con los grandes estafadores bancarios, el BCIE, el FMI y el BID, por mencionar a los más rapaces.

Con las elecciones a las puertas, nos preparamos para ser espectadores de la gran estafa política que se traducirá en fraude. Pero más dañina será la labor de “piñatizar” los bienes del Estado. Se venderán al mejor postor muchos contratos para obras que no se realizarán, pero que serán adjudicadas a la empresa que afloje más la billetera, dando comisiones a los ministros, alcaldes y diputados, ¡Ah! Y también para Miguelito.

Hasta ahora, hemos visto candidatos graciosos, pedantes, ultra conservadores, populistas o demagogos ofreciendo disparates, todos queriéndose lavar la cara con discursos anticorrupción. En su mayoría, son exfuncionarios que traicionaron a los votantes avalando obras de mala calidad que hoy causan estragos a la economía. Hasta los hijos de grandes corruptos como Manuel Baldizón se atreven a darse baños de pureza con tal que la gente descerebrada los lleve a un cargo de elección.

Fotografía de Fernando Chuy

Aún no se vislumbran candidatos decentes con propuestas claras como acabar con las plazas fantasma y las compras ficticias de alimentos que se pudren o no llegan a las bodegas estatales. Los partidos de izquierda tampoco logran convencer a las mayorías con buenas soluciones o una alianza que fortalezca su posicionamiento político.

El ”Gran Comienzo” para Guatemala podría hacerse realidad si apoyamos el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente que modernice el sistema de justicia, repare el Estado de Derecho, frene el oportunismo electoral y permita el saneamiento de las cloacas instaladas en todas las instituciones. Pero, más que nuevas leyes o pequeños chapuces para las ya existentes, necesitamos al menos un líder dispuesto a respaldar la propuesta y capaz de conducir a la administración pública hacia la eficiencia y la eficacia de los servicios.

El gobierno actual se caracteriza por el nombramiento de personas que no poseen la capacidad emocional, intelectual y política. El Alcalde de Villa Nueva es un buen ejemplo de ello. Muchos confunden trabajar con trabajar eficientemente utilizando la menor cantidad de recursos para la solución de los problemas. No existe previsión, pero si gastan millones en estudios de factibilidad y asesores que no concretan obras. Si bien, la Ley de Contrataciones del Estado es una piedra en el zapato para cualquier funcionario, el problema radica en el desconocimiento que se tiene de ella.

¿Cuántos llegan nombrados a dedo sin haber cursado nunca una materia de Administración Pública? A eso se debe que pierdan tiempo valioso en aprender de los subalternos o jefes del área financiera que, pese a su experiencia, también son removidos para colocar al amigo, al primo o a la novia en su lugar.

Fotografía de Fernando Chuy

Guatemaltecos, el “Gran Comienzo” es ahora o nunca. Faltan cuatro meses para el inicio de la campaña. Todavía queda tiempo de lograr esa tan ansiada alianza política entre los líderes y partidos que han defendido nuestros intereses votando en contra del endeudamiento exagerado. No permitamos que las agendas personales y las ideologías extremistas nos aparten del objetivo de darle a nuestro país la oportunidad de empezar a construir la nación que todos anhelamos.