En días recientes tuve el agrado de conversar con Mirna Liliana Nij, secretaria general de la Federación Sindical Mujeres de Guatemala (FSMG). Ambos estamos preocupados por el ambiente de violencia que se vive en Guatemala y especialmente aquellos hechos criminales en contra de las mujeres.

En la actualidad el femicidio es uno de los delitos penales que más ruido genera en los medios de comunicación en Latinoamérica, el caso de México es particularmente doloroso ya que se han alcanzado niveles de violencia que realmente asustan.

Entendemos por femicidio como el homicidio intencional de una mujer a manos de un hombre por razones de machismo o misoginia. El concepto define un acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de discriminación y violencia de género.

Durante nuestra conversación, Nij me comentaba la situación de vulnerabilidad que viven las mujeres guatemaltecas, con un Estado que no ofrece las garantías necesarias para vivir con dignidad y tampoco ofrece las condiciones de seguridad mínimas para que este sector goce de sus derechos sin temor de sufrir agresiones o atentados contra sus vidas.

Por todo lo anterior se hace evidente la imperiosa necesidad de contar con un Ministerio Público (MP) con cuadros técnicos profesionales que hagan de la institución un organismo eficiente y con capacidades para investigar, analizar y establecer que efectivamente el presupuesto procesal sea el delito de femicidio y se condene a los responsables luego de que estos sean vencidos en un juicio justo.

Mirna Nij señala que la violencia psicológica es el delito que más denuncian las mujeres. La Federación Sindical de Mujeres Guatemala exhorta a las mujeres a romper esa cultura de no denunciar por miedo. Ya sea por acoso sexual, acoso laboral, violencia física o psicológica.

Considero que el Estado de Guatemala tiene los recursos suficientes para evitar que este hecho se siga dando. Además, el Ministerio Público bajo la Fiscalía de Delitos contra la Mujer debe ser eficiente en cada una de sus investigaciones agregando que el ministerio de Gobernación bajo su programa de prevención de delitos tiene que agregar en su agenda, campañas de sensibilización y jornadas de asistencia psicológica para que realmente este delito sea cuestión del pasado y ya no se cometa.