El 11 de marzo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Fontanería, para rendir reconocimiento a la labor de los plomeros y reconocer la importancia de este oficio en el bienestar de las personas.

La plomería, como comúnmente se le conoce en Guatemala es una actividad vinculada con la instalación y mantenimiento de las tuberías que nos abastecen de agua potable y también sirven para evacuar aguas residuales.

La palabra fontanería proviene del latín fontana, que significa fuente. La palabra plomería se usa en vatios países de América Latina porque el plomo es el elemento principal de las tuberías.

 

ORÍGENES Y ACTUALIDAD

Los orígenes de la plomería se hallan en la antigua Roma. Los restos arquitectónicos evidencian cómo esta civilización construyó acueductos de piedra para llevar agua a sus ciudades y también cómo dispuso de cloacas para evacuar las aguas residuales.

A finales del siglo XIX se utilizaban tubos de hierro fundido con soldaduras de plomo. Ahora, las tuberías se hacen con cobre, PVC y polietileno de alta densidad.

La fontanería contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para garantizar el acceso universal de agua potable de manera segura y accesible para la población. Esta profesión es esencial para el acceso, conservación, uso y reutilización del vital líquido, siendo de gran relevancia para la salud pública y la conservación del ambiente.