En el año 2021 se celebra por primera vez el 31 de agosto el Día Internacional de los Afrodescendientes, en homenaje a las contribuciones de la diáspora africana alrededor del mundo, así como para sensibilizar a la población mundial acerca de la necesidad de eliminar las formas de discriminación contra los afrodescendientes.

Hasta antes del inicio de este siglo, la invisibilidad y negación sistemática e histórica por los Estados de la población afrodescendiente generó los grandes rezagos que la afectan. Hoy, los afrodescendientes son reconocidos como sujeto colectivo de derecho internacional y se avanza en las áreas de justicia y desarrollo. Pero todavía falta mucho por hacer…

Miles de haitianos son deportados diariamente desde Estados Unidos, volviendo a un lugar aún más precario del que dejaron. Otros cientos de miles intentan sobrevivir en una ciudad sitiada por las pandillas y la extrema pobreza. Texto y fotografía de Rodrigo Abd

La creación de esta efeméride fue presentada por Costa Rica, copatrocinada por 52 países miembros para su aprobación en Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta declaración se genera en el marco del centésimo aniversario de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Negros del Mundo, mediante la cual se reconoció el 31 de agosto como día para celebrar las contribuciones de los afrodescendientes y las diásporas alrededor del mundo.

“Los afrodescendientes son los hijos de las víctimas que sobrevivieron a la trata transatlántica de esclavos y sus migraciones posteriores”, explica Pastor Elías Murillo Martínez, integrante del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes.

Con ello se quiere reafirmar la libertad e igualdad de derechos, reconociendo su potencial de contribución al desarrollo y bienestar de la sociedad.

Decenio Internacional de los Afrodescendientes: un antecedente esencial

Uno de los principales antecedentes de la creación de esta efeméride lo constituye el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, proclamado en el año 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta proclamación se centra en la protección de los derechos de las personas de ascendencia africana, así como en el reconocimiento de sus aportaciones y la preservación de su patrimonio cultural.

A pesar de haber alcanzado algunos progresos en los ámbitos legislativo, normativo e institucional, siguen manifestándose diversas formas de discriminación racial, marginación y exclusión, evidenciado en desigualdades estructurales en materia de derechos humanos.

El Estado y la autonegación

Este retraso tiene que ver con el papel del Estado y con el peso histórico del racismo y la discriminación, que ha dado lugar a la negación y, peor aún, a la autonegación, con toda la complejidad que esto entraña.

Según las cifras de la ONU, basadas en los censos nacionales, en el continente americano – sin incluir el Caribe anglófono-, por ejemplo, hay 200 millones de personas que se autorreconocen como afrodescendientes, un número oficial que subestima la presencia de esta población.

“La autonegación es la herida más profunda que la esclavización dejó a los pueblos libres de América”, lamenta Murillo Martínez.

No obstante, considera que el hecho de que esos 200 millones de personas se autorreconozcan es importante porque resulta de un proceso de incorporación de la variable afrodescendiente en los censos nacionales, que no existía antes del año 2000.

Para impulsar el reconocimiento de los afrodescendientes como un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y protegerse, la Asamblea General de la ONU proclamó el periodo de enero de 2015 a diciembre de 2024 como el Decenio Internacional de los Afrodescendientes.