El 5 de abril se celebra el Día Mundial de la Conciencia, una fecha promulgada por la ONU en 2019, y que consiste en promover una conciencia global en el mundo, más allá de acuerdos políticos o económicos.

La conciencia es algo difícil de explicar por lo abstracto del término. Si nos fijamos en la etimología de la palabra, el vocablo proviene del latín conscientia («con conocimiento»). La ONU pide a gobiernos, agentes sociales y a las personas en general que fomenten una Cultura de Paz con Amor y Conciencia.

Eso significa que la palabra conciencia se refiere a aquello que el sujeto o ser humano conoce. Pero Naciones Unidas amplía el significado de esa palabra a un sentido más social. Se trata de proteger a las generaciones futuras de las guerras, de que el ser humano actúe con valores de justicia, democracia, solidaridad y derechos humanos.

Una conciencia colectiva que se debe fraguar en todos y cada uno de nosotros. Así explicado, el concepto parece un poco utópico, pero la ONU pretende fomentar esta cultura para extender en todo el mundo este cambio de conciencia.

Se trata de que la cultura de paz sea inseparable de la cultura como tal. Y para ello hace falta mucha estrategia.