En muchas formas de la naturaleza podemos encontrar la sucesión de Fibonacci. Y hoy se celebra el Día Mundial de Fibonacci en honor al matemático italiano Leonardo de Pisa, también conocido con el nombre de Fibonacci.

Además de introducir el sistema decimal en Europa, hoy se le recuerda por ser el descubridor de una secuencia numérica que representa la misma belleza: la sucesión de Fibonacci.

La sucesión de Fibonacci es una secuencia de números que resultan al sumar los dos anteriores a ese. Empezando desde 0, tenemos la siguiente: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55… y así sucesivamente hasta el infinito (y más allá).

 

El origen del descubrimiento

El matemático italiano Fibonacci descubrió la famosa secuencia que lleva su nombre en el siglo XIII. Su aprendizaje se produjo gracias a los viajes que hacía junto a su padre, que era comerciante. El curioso origen de la sucesión está en la observación que hizo el mencionado matemático de cómo se propagan las parejas de conejos a partir de una pareja de cachorros. Posteriormente, se ha comprobado que numerosos fenómenos de la naturaleza están relacionados con esta sucesión. Aparece en la estructura espiral del caparazón de algunos moluscos y en la disposición de las hojas de algunas plantas. Asimismo, se aplica también a cuestiones relacionadas con computación y teoría de juegos.

Se eligió la fecha del 23 de noviembre porque corresponde a los primeros dígitos de la sucesión en escritura anglosajona 11/23.

Las margaritas y la sucesión de Fibonacci

Las margaritas no poseen siempre la misma cantidad de pétalos, pero su número es siempre un término de la sucesión de Fibonacci. Por ejemplo: 13, 21, 34, 55, 89, 144, etcétera.

En Botánica, se llama filotaxia a la disposición de las hojas, flores u otras estructuras vegetales repetitivas de forma regular, alrededor de un eje o centro, a menudo dispuestas según uno o varios sistemas de espirales o hélices. Las ramas y las hojas de las plantas se distribuyen buscando siempre recibir el máximo de luz para cada una de ellas. Por eso ninguna hoja nace justo en la vertical de la anterior. La distribución de las hojas alrededor de un tallo de las plantas se produce siguiendo secuencias basadas exclusivamente en estos números. Las margaritas presentan las semillas en forma de 21 y 34 espirales, otros dos términos que son, además, consecutivos de esta sucesión.