Todo es coser y cantar para Felipe Amado Aguilar Marroquín desde que empezó a talachar como delegado de prioridades presidenciales (aquellas sus prioridades… ya vamos a ver…) en el “sui generis” Centro de Gobierno, entonces dirigido por Lucho Mickey Martínez Morales (Miguelito), amuleto de la buena suerte del presidente Alejandro Giammattei. Despuesito, en septiembre, fue nombrado Ministro de Incultura.

Apenas unos meses después de empezar a asesorar al presi, el ahora ministro se compró un humilde apartamento en el edificio Quo, ubicado en la zona 4 de la Ciudad del Futuro. El inmueble en cuestión vale unos 2 millones de pajaritos verdes pechirrojos, según puede usted consultar el Registro General de la Propiedad, amable lector.

Los documentos inscritos en el Registro detallan que el ministro de Incultura recurrió a un banco del sistema para terminar de financiar el inmueble. La cantidad: 205,600 dólares yanquis.

Hay que decir que sumando todos los ítems (bonificaciones, etc.) del salario del entonces delegado de “prioridades presidenciales”, se ganaba al mes 20,625 pajarracos verdes. Pero la prosperidad no cesó para este personaje bendecido por Dios; como ministro se embucha 42,625 pajarracos mensuales. En el Registro Mercantil, Aguilar aparece como presidente del Consejo de Administración y representante legal de las empresas publicitarias y proveedoras del Estado, Punto 3, S. A. y Punto de Partida, S. A. Estas pauperrísimas empresas han hecho trabajitos al Inguat (Instituto guatemalteco de turismo) facturando vainas por Q104 mil, para “el diseño de la carpeta de ventas incluyendo: redacción de textos, diagramación y recomendación de materiales para impresión, la cual se usó para la promoción de Guatemala a nivel mundial, pedido 3247”. Para eso sí hay pisto, y al parecer sobrevalorado, como todo lo concerniente a las contrataciones del Estado.

No vamos a mencionar las polémicas (por absurdas) iniciativas que ha tenido nuestro actual ministro de Incultura… Aunque deberíamos, por el hecho de informar, nos da cólera el solo hecho de recordar tanta estupidez en apenas lo que va del año. Tal vez usted recuerda aquello de hacer una nueva versión para el himno nacional, y el gasto faraónico de los festejos del Bicentenario. Quizás usted tiene algún familiar muriendo de la enfermedad del Coronavirus 2019, y le dé un ictus por la cólera de saber las prioridades presidenciales en el gasto público, igual que a nosotros, su medio sin medias tintas de confianza…

En fin, unos en la pena y otros en la pepena… Dejémosla hasta aquí, por salud…