Han reaparecido en la política guatemalteca, los elementos que niegan el desarrollo democrático. Giammattei, con una vocación dictatorial y practicando el autoritarismo, por fin ha concentrado todos los poderes del Estado. Que como en los tiempos del Conflicto Armado y las dictaduras militares, el Jefe de Estado cumplió a cabalidad el papel de Comandante General del Ejército, como principal medio para gobernar con la fuerza y por la fuerza.

En pleno Siglo XXI, sería una situación que estaría sepultada por la historia, pero el mandatario con una personalidad con delirios de grandeza o megalómana, hace resurgir las prácticas que impusieron con el miedo o con terror, la voluntad del dictador, teniendo la sociedad que aceptar cualquier medida política, por descabellada que fuera.

Estas medidas que no tendrían razón de ser, son avaladas ahora, por todos los sectores de la ultraderecha de siempre, el empresariado tradicional y conservador, el creciente componente religioso fanatizado y fundamentalista, y por una clase política que ha convertido al Estado en su botín político. Esta se ha beneficiado económicamente, sobre todo el Crimen Organizado y su modalidad más activa, el narcotráfico. Han terminado cooptando el Estado, a cuyos intereses responde la actual administración.

La corrupción se ha convertido en un fin en sí mismo, dando como resultado altos niveles de impunidad, que se erige por encima de toda legislación, incluyendo los convenios internacionales y el Derecho Internacional. Lo practicado anteriormente por gobernantes, con relativa discreción, ahora se hace a las claras y a la vista de toda la sociedad. A los medios de comunicación, nacionales e internacionales, no les resulta difícil tener la información de primera mano, sobre los hechos y acontecimientos de las prácticas perversas y delictivas de los actores políticos al más alto nivel.

En el caso de operadores de justicia e investigadores honestos, son perseguidos, encarcelados o exilados, negando sus derechos democráticos y sufriendo represión. Se utiliza la fuerza para mantenerse gobernando sin cuestionamientos. Se produce una alianza con algunos conocidos abogados y jueces defensores de las mafias y el narcotráfico, algunos se encuentran dentro de la lista que aspira al cargo de Fiscal General

Al cooptar los poderes y la institucionalidad del Estado, el gobierno asegura que su actuación será respaldada sin el temor a ser cuestionada, o demandados dentro de la legalidad y justicia del sistema. Y es que la corrupción es generada por el propio sistema, que ha venido funcionando de acuerdo a los intereses de los grupos de poder económico, los cuales construyeron el Estado de Guatemala a su sabor y antojo, y de acuerdo a su conveniencia, debe responder a esos intereses. No existe ninguna oposición organizada, salvo los grupos minoritarios en el Congreso, que a la larga son neutralizados con sobornos, por la fuerza o por el miedo.

Cada año se discute en el Congreso el presupuesto, y llama la atención que se mantienen las altas partidas para ministerios o instituciones que, aunque necesarias, no funcionan y sirven de pantalla para oscuros negocios del gobierno. Como ejemplos se pueden mencionar el Ministerio de Desarrollo; el Instituto de Turismo, la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Amatitlán, AMSA; la Comisión Presidencial Contra la Corrupción, y otras que constituyen una larga lista.

Las propias demandas de las organizaciones sociales no son efectivas ante estas prácticas antidemocráticas, primero porque son criminalizadas, perseguidas, declaradas terroristas e ilegales, y en segundo lugar son reprimidas.  Giammattei no permitió la publicación del Informe Nacional de Desarrollo Humano, elaborado por el PNUD, porque destaca las grandes carencias que se mantienen el en país y que el gobierno no ha podido siquiera empezar a resolver, mucho menos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Lo que sí es cierto es que el presidente y algunos altos funcionarios, recorren el país, “inaugurando chorritos”, lo cual no es función de un estadista, pero si se gastan  millones en propaganda para lavarle la cara al mandatario con mentiras. Mientras tanto los miembros del sector salud, deben acudir al Congreso para solicitar los insumos necesarios para atender al creciente número de pacientes, en época de pandemia. Preocupa que más de un millón de vacunas contra el Covid-19 se pierdan y no sean aplicadas a la población, por la mala organización.

Guatemala se encuentra sometido a la auditoría internacional por la corrupción del presidente. CNN que es vocero del gobierno de los EE.UU., retrata a Giammattei en toda su falta de ética, en sus acciones irresponsables y corruptas. Los habitantes del país, hartos de tanta corrupción e incompetencia lo consideran un dictadorzuelo, que como en los tiempos de Ubico, impuso su ley a sangre y fuego, o como diría aquel otro: “El Estado soy yo”.