Los datos que hoy comparto, no sé qué sentimientos generan en usted estimado lector, pero para quienes tenemos la clara convicción de que el único camino para sacar a un país de la pobreza es la EDUCACIÓN y observamos con detenimiento estos datos nos provoca una serie de sentimientos que no son de alegría precisamente, mucho menos de orgullo. Desafortunadamente nuestro sistema democrático está en plena decadencia porque no sé en qué período de nuestra historia, la educación fue desligada de la política o se quitó de la agenda política, obviamente los políticos encontraron este olvido  como el mejor medio para hacer negocios en detrimento del desarrollo y futuro de Guatemala.

Fotografía de Simone Dalmasso

Es de aclarar que la educación venía en picada tanto desde el punto de vista cuantitativo, número de niños y jóvenes que se matriculan anualmente y no digamos desde el punto de vista cualitativo, en este sentido me refiero a la calidad de la educación. Sólo por mencionar algunos datos del Instituto Nacional de Estadística -INE- en abril del año 2021 este ente ha divulgando datos de tres años 2018, 2019 y 2020. El número de alumnos inscritos en el ciclo de educación básica, por año, según su departamento de registro, son: 2018 = 805,077; 2019 = 793,159 y 2020 = 763,561, un país con tasa de natalidad alta y que en tan sólo tres años redujo más de 40 mil alumnos en el ciclo de educación básica, esto es sumamente preocupante.

Pero, por si esto aún no le conmueve, los datos que el INE presenta sobre el nivel diversificado, que son los alumnos que ya se asignan una carrera del nivel medio, jóvenes con edades entre 16 y 18 años, en el mismo período de tiempo presentan los siguientes porcentajes de la población con las edades indicadas que se matricularon. Tasa neta a nivel nacional: Año 2018 = 25.3%; año 2019 = 26% y año 2020 = 26.2%. No tenemos datos estadísticos de cómo está ahora ya con el efecto de la pandemia, pero ya imaginamos un panorama desolador y catastrófico.

Estos son datos o información del Ministerio de Educación de Guatemala, tenemos problemas graves que se deben solucionar; no hay seguimiento a las propuestas y mejoras en la educación, debido a que cada cuatro años se cambia de gobierno y no se aprueban políticas públicas a favor de una educación de largo plazo. Los números anteriores muestran claramente que estamos en pleno retroceso en la meta de llegar algún día a ser un país desarrollado.

Ahora, apenas a tres meses que el Tribunal Supremo Electoral declare abierto el período electoral 2023, y sin ninguna duda los candidatos con mayores posibilidades de llegar al poder, buscarán a Joviel Acevedo para nuevos pactos colectivos, sin que les importe nada los datos anteriores. Estos son parte de los hechos que hacen que el ciudadano se decepcione más de la política. ¿Qué tendríamos que hacer? para lograr que emerja un ente o grupo que desligue el sistema educativo de las negociaciones de los partidos políticos, puesto que no es asunto de un gobierno sino es un asunto de país.  Esto permitiría trazar las líneas estratégicas para un plan educativo de por lo menos 25 años, así habrá seis períodos de gobierno en que cada uno tiene la obligación de darle seguimiento al plan y prohibición a cualquier intento de modificar lo que está definido.

Comprendo que una de las expresiones de la democracia es la existencia de libertades de organización sindical, pero desgraciadamente los líderes sindicales de nuestro país se han corrompido tanto, que únicamente buscan cómo hacerse de dinero fácil, manipulando a los trabajadores que terminan siendo el instrumento idóneo para los políticos que buscan el poder con intenciones de saquear las arcas del Estado.