El día de ayer, miembros de los Bomberos Voluntarios acudieron a un llamado ciudadano en la 14 avenida y 2ª calle de la colonia “La Barreda”, zona 18, donde infelizmente encontraron el cadáver de un hombre en un tragante…  Parece que los sicarios en este país están agarrando la maña de usar estos accesibles vertederos como depósitos de evidencias biológicas… La víctima de este infame crimen no cargaba DPI, y su única seña distintiva era su vestimenta, un pantalón beige y un sudadero rojo, dijeron los bomberos, quienes dejaron a la Polaca Nacional Civil el camote de resolver el misterio…

La noche anterior, en esta misma zona de la metrópoli tercermundista, se reportó el femicidio de una mujer de 47 años originaria del hermano país de El Salvador. Su asesinato había transcurrido en un chante sito en la Calle Real Las Tapias, en lo que parecía una tertulia dionisiaca de lo más ordinaria. Para desgracia de la hermana salvadoreña, los efectos malignos del alcohol ―y quién sabe qué substancias más― hicieron que una acalorada discusión entre borrachos escalara a tonos infernalmente fríos, llegando a la cima de un verdadero Everest de violencia, cuando dos contertulios decidieron demostrar a la finada por primera y última vez sus habilidades con el desarmador y el cuchillo.

La Polaca Nacional Civil se ufanó en Twitter de haber resuelto el “caso criminal” en menos de 24 horas, lo cual, para cualquier guatemalteco con una frente normal, es algo así como una cereza de suspicacia en el pastel de la desfachatez cotidiana. Lo cierto es que tal seguimiento policial condujo a la Sección Contra Femicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (Deic) al enchachamiento de los dos presuntos pobres diablos, no ya en la tristemente sangrada zona 18, sino en la 15 avenida y 14 calle de la Zona 1; pleno Centro Histórico de la alegre y barbárica Ciudad del Futuro.

Se trata de los ciudadanos Manuel Arturo Pineda Batres, de 48 inviernos cumplidos, y Brandon David Aldana Pule, de apenas 20.