El fracaso del plan de vacunación y el tráfico de influencias

 Los hijos de la élite depredadora y rapaz, que van a la universidad más cara, son los que se vacunaron gratis con recursos del Estado

Mientras en El Salvador se anuncia la llegada de un millón de dosis de la vacuna Sinovac China, cubriendo casi el 80% de la necesidad poblacional de nuestro hermano país y acercándolo a Israel en lograr la inmunización de la mayoría de su población, acá, apenas a 200 kilómetros estamos viviendo la edad de piedra.

Trafico de influencias por doquier.

Fotografía de Fernando Chuy

Desde el escándalo de los estudiantes de primer y segundo año de la Universidad famosa por su discurso neo-liberal privatizador que se vacunaron de gratis, saltándose la cola hasta los 15,400 “otros” vacunados que el ministerio de salud se niega a revelar quiénes son y cómo lograron su turno antes que tres cuartas partes de los doctores en primera línea, quienes siguen a la espera de su turno, su salario y arriesgando su vida protegiendo la nuestra.

Vergüenza para esa universidad y sus “muchachitos” que mostraron total irrespeto al sufrimiento de las mayorías, quienes deberán esperar tal vez años en lograr su vacuna. Ellos tienen los recursos para ir a Miami a vacunarse.

¿De quién fue la gran idea?

Las vacunas ya están pagadas, ya fueron aprobados 1,500 millones en el presupuesto de ingresos y egresos de la nación, solo hace falta la capacidad de negociación mostrada por otros países, sin embargo, acá, la flamante vice ministra nos confesó que “fueron llamados al orden por las farmacéuticas”. ¿A eso se reduce nuestra capacidad de ejecución? A sufrir una reprimenda por parte de compañías privadas….

Fotografía de Fernando Chuy

Urgen relaciones plenas con la primera economía mundial, China. Mientras nos evaporamos en el tiempo apoyando a Taiwán, el resto del mundo obtiene beneficios de su relación con la potencia. Nosotros acá mendigando donaciones, y de no haber sido por la pírrica donación del estado judío y la sustancial donación de India no llevaríamos ni una, sí, así como se oye, ni una vacuna aplicada. El 100% de las vacunas aplicadas en Guatemala han sido regaladas y eso que ya pagamos por adelantado, simplemente no las han querido comprar.

¿Qué estarán esperando?

Pues claro, la privatización del proceso. Al igual que sucedió con las pruebas, que hasta nos vendieron 30 mil falsas, que nos venden la medicina y por eso les conviene que nos sigamos enfermando y ahora nos venderán la vacuna. Tal vez ese es el motivo de la falta de restricciones esta Semana Santa, crear una crisis sin precedente y declarar el estado de emergencia para poder privatizar las vacunas.

Ese es precisamente el discurso de la universidad que “se brincó las trancas”, la universidad privatizadora y que nos imaginamos lo llevan en el corazón, habiéndolo demostrado con vacunarse gratis con dinero del Estado.

¡Vaya privatización!

Hay una famosa universidad en los EE. UU. donde los hijos de las élites estudian y que en la entrada de la misma está grabado en piedra: DEL QUE MUCHO RECIBE MUCHO SE ESPERA. El reconocimiento del privilegio debe ser un reconocimiento de nuestra posición y el rol que jugamos en hacer más por los demás y por nosotros mismos.

Al entendido por señas, al ciego ni a palos…