La corrupción socava los cimientos de una sociedad, los pilares fundamentales para la integridad de cualquier individuo se podrían resumir en instrucción y educación, aun sabiendo que un Estado democrático debe por naturaleza ser laico, nuestra cultura está enraizada a fervientes credos, predominantemente en un ochenta y cinco por ciento, el cristianismo (católico y protestante), teniendo una mayoría de creyentes que entre sus máximos preceptos, la base moral dictada por el mismo Dios, en sus mandamientos siete, ocho y diez, No robarás, No  darás falsos testimonios ni mentirás y No codiciarás los bienes ajenos, estando claro que todo acto que entre en conflicto con esas reglas es condenado y por ende un pecado.

Podríamos conformarnos con decir que nada pasa sin que Dios no lo permita, pero ante eso no incurriríamos en una falsa moral, cuando de manera consiente sabemos que la corrupción es la causante de la desnutrición por la que mueren varios niños y niñas, del desempleo por el cual varios han muerto intentando cruzar la frontera, de la violencia y maltrato que sufren día a día muchas mujeres, y podríamos seguir haciendo mención de todas las atrocidades causadas por el acto de robar, de mentir y de apropiarse de bienes ajenos, actos en los cuales sí podríamos inferir, por supuesto que ante una catástrofe natural podríamos decir que solo Dios puede con eso, pero con todo lo demás usted es cómplice directo si se queda callado ante este problema nacional.

Joviel Acevedo, líder magisterial.

Pasa lo mismo con el magisterio, con un pacto colectivo que le ha costado al Estado más de ocho mil millones en diez años sin ver mejoras al sistema educativo ni a la calidad de la educación, que solo ha servido para manipular a los gobiernos en turno, prestándose para movilizaciones a favor de la mala gestión de los presidentes a cambio de negocios perversos que van en contra de cualquier ética que el puesto de docente requiera, un maestro es tan importante como un médico hay que entender eso, pero da coraje escuchar a maestros que dicen que mientras les aumenten el sueldo está bien, que si van a las movilizaciones pero solo para tomarse la foto, no podré entender nunca cómo es que hemos llegado al cinismo de saber el precio de las cosas y desconocer su valor y responsabilidad.

La instrucción y la educación no se imponen, no se predican en cuartos cerrados con aire acondicionado, se enseñan con el ejemplo, saliendo de la zona de confort porque tanto un maestro como un líder religioso, tienen la responsabilidad de velar por la integridad de cada individuo, y de luchar para que las circunstancias que vayan en contra de estos preceptos sean los adecuados, que bonito sería en estos momentos, sentir el apoyo del magisterio y de las iglesias, porque hasta el momento nadie se pronuncia ante tan delicada coyuntura nacional.

Y ante todo esto… ¿Dónde están Cash Luna y Joviel Acevedo?