¡DE USTED DEPENDE!

Ilusoriamente seguimos pensando que los diputados a quienes elegimos con nuestro voto realmente nos representan y legislan buscando atender las necesidades sentidas de la población. Es lamentable cómo los políticos han desacreditado a la política como ciencia y arte. Blas Blanco Travieso dice: “La política es como una ética de la comunidad que busca la realización de los ciudadanos para llevarlos a la felicidad” … “La política tiene como finalidad la realización de la justicia en la vida de un pueblo”, entonces podemos deducir de esto, que la política es el arte de buen gobierno, ya que ésta busca la obtención de un bien común.

La política como ciencia, debería ser definida desde el punto de vista de Aristóteles como “Una tercera rama de la investigación, la que considera el modo en que ha surgido un gobierno y el modo en que, una vez surgido puede ser conservado el mayor tiempo posible”. Desde la perspectiva de Christian Wolff “Es la ciencia de dirigir las acciones libres en la sociedad civil o en el Estado” y, por último, desde Gaetano Mosca “Forma parte de las ciencias de la sociedad humana. Denominaremos Ciencia Política al estudio de las tendencias expresadas (o sea de las “leyes” o tendencias psicológicas constantes, a las cuales obedecen los fenómenos sociales)”.

Con las anteriores referencias, la política vista sea ésta como arte o como ciencia, notamos que en nuestra realidad está realmente alejada y casi opuesta al sentido epistemológico del término. Los mal llamados políticos que hacen gobierno en nuestro país, con sus acciones nos muestran a diario la dicotomía existente entre la política como ciencia y/o arte y las intenciones que le llevó a hacer política.  Para muestra, lo que hemos estado viendo en el Congreso de la República en los últimos meses, Guatemala atravesando por grandes problemas sociales en temas de salud, educación, generación de ingresos, inequidad en todos los sentidos, inseguridad en sus diversas expresiones, los efectos de la pandemia y demás necesidades no atendidas de la población, los diputados enfrascados en la búsqueda del poder en el congreso, para preparar la mesa estratégica que les permita buscar su reelección, planificando un presupuesto pre electoral que garantice su acceso a las obras que son fuentes de la corrupción.

Son frustrantes las frecuentes manifestaciones de alta demagogia, hipocresía, y la mentira descarada en las acciones u omisiones de los dirigentes con los cuales deberíamos estar plenamente identificados pues teóricamente los elegimos para que nos representen. Con estas acciones cómo podemos sostener una democracia superada por la decepción; cómo motivar a la ciudadanía a que se interese por la política, cómo pedirles a los guatemaltecos que se queden en su país cuando las oportunidades de una vida digna, se ahogan en los bolsillos de los que nos representan. Pareciera pesimismo y motivación a la indiferencia, pero realmente sigo exhortando a que no debemos abandonar las acciones políticas en los politiqueros, más bien que esto sirva para madurar y asumir mayores compromisos, pero claro hacerlo o no hacerlo, ¡de usted depende!

Fotografía de Edgar Tuy