Los diputados guatemaltecos tienen un salario base de Q 9,550 y por sus comisiones de trabajo cobran Q5,000 solo por asistir sin importar si no dijeron ni pío, el simple hecho de decir presente les asegura el pago. Los congresistas también reciben Q 9,600 por asistir a las sesiones plenarias en el hemiciclo y otros nada despreciables Q5,000 en gastos de representación para embucharse un total de 29, 150 pajarracos verdes de pecho rojo mensuales.

Solo en pago de estas dichosas dietas el Congreso de Guatemala le cuesta a los guatemaltecos Q32 millones, los cuales están asignados en el presupuesto para ese rubro en su Ley Orgánica, pero no por eso se le va a pagar a quienes ni llegan a las sesiones. En concepto de «dietas» se les paga Q5 mil mensuales, para lo cual deben asistir como mínimo a dos reuniones.

Hasta aquí no habría ningún problema pues el dinero que se gasta en pagarle a los denominados padres de la patria está en ley, sin embargo, lo inaudito cobra vida cuando de analizar el desempeño laboral del diputado Luis Fernando Sanchinel Palma quien descaradamente cobró todas las dietas a sesiones plenarias sin siquiera haber llegado a una sola de las 44 se llevaron a cabo de enero a mayo del presente año.

Sanchinel Palma llegó al Congreso de la mano de la UNE, pero lo expulsaron cuando apoyó a Allan Rodríguez para llegar a la presidencia del Legislativo.

Según una nota publicada en república.gt esta despreciable práctica ha sido emulada por otros parlamentarios en sus comisiones de trabajo. No asisten, pero tienen el descaro de firmar los listados de asistencia posteriormente para que se les pague por reuniones a las que nunca se presentaron o bien únicamente enviaron a algún güizache asesor para que los representara. Sin embargo, nuestra apreciable audiencia debe tomar en cuenta que los asesores no tienen ningún tipo de peso en este tipo de reuniones y debe ser el diputado quien dé la cara en las mismas.

Si se ausentan, la ley les permite a los diputados presentar una carta para explicar los motivos de la inasistencia, con ello cumplen con el requisito para poder cobrar sus dietas. Habría que revisar las 44 cartas que presentó Sanchinel Palma para justificar el brillo de su ausencia.