La nueva presidenta del Congreso pertenece al partido oficial Vamos y ejercerá la presidencia del organismo legislativo durante el período 2022-2023. La planilla propuesta por el Pacto de Corruptos obtuvo más de 100 votos a favor y 48 en contra. 11 diputados ni siquiera se dignaron en aparecer.

La diputada Rivera es una persona muy allegada al presidente Alejandro Giammattei.

 

Junta Directiva del Congreso período 2022-2023

1. Shirley Rivera, presidenta del Congreso (Vamos)
2. Carlos López, Primer Vicepresidente (UNE)
3. Sandra Carolina Orellana Cruz, Segunda vicepresidenta (UCN)
4. Efraín Menéndez, Tercer Vicepresidente (Vamos)
5. Mynor Mejía, Primer Secretario (Vamos)
6. Julio Cesar Longo, Segundo Secretario (FCN)
7. Carlos Santiago Nájera, Tercer Secretario (UNE)
8. Aníbal Rojas, Cuarto Secretario (VIVA)
9. Marvin Estuardo Alvarado Morales, Quinto Secretario (BIEN)

 

Distintos analistas coinciden en que no habrá mayor diferencia entre la administración de la presidenta electa y la gestión realizada por Allan Rodríguez. El oficialismo y sus achichincles se encargarán de boicotear las interpelaciones de los diputados opositores a los funcionarios públicos más cuestionados e impulsarán una agenda que terminará de sepultar la independencia de poderes del Estado.

La oposición propuso la planilla 2 encabezada por el parlamentario  Lecsan Mérida y con los vicepresidentes Jairo Flores, Rodolfo Neutze y Juan Carlos Rivera, acompañados de los secretariosÉdgar Batres, Román Castellanos, Evelyn Morataya, Osmundo Ponce Serrano y Karina Paz. Sin embargo, no consiguieron los votos necesarios.

HUBO DENUNCIAS SOBRE COMPRA DE VOTOS

El vespertino elPeriódico publicó una nota en su edición impresa de este lunes sobre supuestas negociaciones bajo la mesa donde cada voto se pagó con cientos de miles de quetzales, además el diputado de oposición Orlando Blanco, también lanzó acusaciones sobre el supuesto amaño de las elecciones. Ante lo anterior, Allan Rodríguez de Vamos negó tales extremos e invitó a los inconformes a que presenten denuncias formales en el Ministerio Público (MP).

La victoria oficialista fue tomada por algunos sectores progresistas de la ciudadanía guatemalteca como un zarpazo más a la ya debilitada democracia guatemalteca que ve hoy cómo los políticos más nefastos se perpetuán en los principales cargos de las instituciones del país.