Obviamente no lo dijo así, literal, pero en esa entrevista arreglada del pasado domingo en Canal Antigua, cuyo dueño está vinculado a los casos “Cooptación del Estado y “Mecanismos de corrupción, ambos a cargo de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI); con unas preguntas tibias y preparadas para generar la impresión de víctima y por supuesto tratar de reparar la pésima imagen que se ha creado a nivel nacional e internacional. La señora Fiscal General María Consuelo Porras, utilizó el recurso espejo, donde acusó a Juan Francisco Sandoval de lo mismo que se le acusa a ella: obstrucción de la justicia, obstaculización de las investigaciones, justicia selectiva.

A estas alturas la credibilidad de Porras está por los suelos y a pesar de estar contra las cuerdas, saber que este tiro le salió por la culata, en ningún momento presentó un carácter tolerante, flexible a la posibilidad de una equivocación, todo lo contrario, se vio dictatorial, defendiendo vehementemente la decisión que tomó, mejor dicho que la obligaron a tomar, mostró una seguridad tan despiadada por el respaldo y la reelección que seguramente le prometieron, por eso no va a renunciar, por eso aunque no lo haya dicho, a ella le vale madre un paro nacional, estaba consciente que cortar la cabeza de Juan Francisco Sandoval iba a provocar una crisis a la actual coyuntura, por eso defenderá su decisión a muerte, por eso nada ni nadie la hará cambiar de opinión, y mientras siga al mando del Ministerio Público (MP) comenzará a cerrar casos que involucren a cualquiera que sea parte de su círculo de “amigos” o cualquiera que sea miembro del pacto de corruptos, comenzando con el presidente Alejandro Giammattei.

En las entrevistas que ha realizado el ex fiscal de la FECI Juan Francisco Sandoval, hace alusión a que el presidente Giammattei podría estar involucrado en al menos tres investigaciones que esa fiscalía tenía en su cartera, la aparente conexión de los 122 millones de quetzales encontrados en la Antigua Guatemala con el partido de Gobierno “Vamos”.  La presencia de unas personas de nacionalidad rusa en su casa a finales de marzo, con dinero en efectivo y por último, la intención del sindicado Gustavo Alejos de colaborar con la justicia declarando en relación a hechos que fueron de su conocimiento, en especial la elección de Junta Directiva del Congreso en 2020, y además donde declararía hechos en torno a actuales funcionarios, congresistas y magistrados del país.

Es más que lógico que las acciones tomadas por la Fiscal General, que no solo se traducen en el despido de Juan Francisco Sandoval, anteriormente ya venía apartando fiscales de casos de alto impacto. Es obvio el encubrimiento de los ilícitos del actual gobierno, y el resguardo de la impunidad de actores que están involucrados en hechos delictivos, ni Giammattei (que se esfuerza por parecer tranquilo) ni Consuelo Porras piensan renunciar, para ellos es un acto de supervivencia y aunque por motivos increíbles eso sucediera, no significaría un cambio al sistema corrupto que mantiene cooptado al Estado, el Congreso, las altas Cortes, el Ejecutivo, la PGN, y demás instituciones, tienen que depurarse para lograr una independencia integral que asegure la sostenibilidad del sistema democrático que tanto se anhela.

El paro nacional no representa un cambio real, tenemos el ejemplo de la administración de Otto Pérez Molina, aunque los actores principales cayeron, el pacto de corruptos no se destruyó, solo se transformó y se reestructuró con más fuerza, pero tampoco significa que la protesta sea en vano, es una práctica de derecho, es defenderse, crear una resistencia, como lo decía Michel Foucault:

No tenemos que hacernos cargo de instituciones que necesitan ser transformadas. Tenemos que defendernos para que las instituciones se vean obligadas a reformarse.