Si queremos que todo siga como está,

Es necesario que todo cambie.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Se han destinado decenas de millones de quetzales para la conmemoración del bicentenario de independencia, pues, aunque oficialmente señalan que se canceló tal hecho, la verdad es que ya se habían realizado gastos, muchos de los cuales fueron sobrevalorados y además no tuvieron ningún sentido.

Han transcurrido 200 años desde la separación política de España, aquel hecho se produjo sin que se registrara algún tipo de lucha en favor de la independencia. La fecha fue elegida arbitrariamente para congraciarse con el naciente Estado mexicano que había librado once años de guerra por su libertad y que habían escogido esa fecha de septiembre para conmemorar el grito de Miguel Hidalgo y Costilla, que marcó el inició de la emancipación de ese país.

Seguramente los grupos más conservadores y poderosos de aquella época decidieron ese movimiento para así evitar que se produjera un proceso en el que se sentaran las bases de una libertad más realista que hubiera costado conquistarla y con ello se garantizara su mantenimiento, con ello han protegido doscientos años de poder político y económico.

Fotografías de Carlos Hernández Ovalle

Luego de esa fecha, hubo cerca de dos decenas de golpes de Estado que provocaron retroceso y dos revoluciones que transformaron las estructuras del poder, la primera de ellas en 1871 fortaleció a una clase que ya poseía riqueza, pero que a partir de ese momento adquirió mayor poder y la segunda fue en 1944, cuando militares, intelectuales y civiles se levantaron contra la dictadura ubiquista, estableciendo un Estado que impulsaba cambios profundos, como nunca antes se habían visto en el mundo.

Luego de esos dos hechos la historia guatemalteca poco o nada ha cambiado, las élites siguen tomando decisiones improvisadas, de esa manera garantizan que todo siga igual, que los que tienen el poder lo continúen manteniendo y los sectores sociales se sienten satisfechos porque se produjo un cambio de forma que consideran fue su éxito debido a que participaron en algún tipo de concentración o manifestación.

Entonces luego de dos siglos se puede llegar a la conclusión que la población no tiene nada que celebrar, las condiciones sociales siguen siendo las mismas que existían en 1821. Guatemala sigue siendo pobre y la mayoría de la población sigue sin tener acceso a sus necesidades básicas.