FOTOGRAFÍA DE CARLOS ALONZO

Millones de madres están siendo festejadas este 10 de mayo, la mayoría seguramente disfrutando de mucha felicidad, pero otras están con sus recuerdos en el hijo o hija ausente.

Sin pretender restarle valor a este día, tengo la intención de recordar a aquellas madres que siéndolo están sufriendo en estos momentos. Posiblemente las están festejando, pero su mente y su corazón se encuentran con un hijo que no está con ellas por diversas razones.

Así como muchas madres están disfrutando de la alegría total, muchas otras están deseando estar con el hijo ausente, aquel que está lejos por buscar un mejor futuro y que por ello se vio en la necesidad de viajar como migrante a otro país y que lejos recuerda a su madre, pero no puede compartir con ella.

Me refiero a ese guatemalteco que desde el anonimato contribuye al país a través de las remesas y que en la ilegalidad en Estados Unidos no puede darse el lujo de viajar a compartir con su madre.

Así como los hay migrantes, también están quienes sufren de la violencia y para salvar su vida se ven en la necesidad de estar lejos o quienes en el pasado reciente sufrieron la persecución del ejército y la policía y fueron asesinados o desaparecidos. No hay que olvidar que al menos 200 mil guatemaltecos y guatemaltecas perdieron la vida o la libertad por esa intolerancia, dejando a igual número de madres con el sufrimiento.

Es a esas madres que sufren la ausencia de su hijo o hija a las que quiero dedicar esta columna, pensando en ellas, imaginándolas con una sonrisa en el rostro, pero con el sufrimiento en el alma, hasta ellas mi saludo y mi deseo porque esta sufrida Guatemala cambie, que haya oportunidades para no tener que migrar lejos de la familia y de la madre.

A todas las madres de Guatemala y del mundo les deseo que hayan tenido un lindo día de la madre.