Nunca  imaginé que Alejandro Giammattei llegara a extremos de insensatez tan grandes como los que cometió durante su visita a los Estados Unidos de América.

Debería darle vergüenza que no haya sido invitado por el presidente estadounidense Joe Biden en la Cumbre por la Democracia, que lo coloquen a la par de los déspotas Nicolás Maduro, Daniel Ortega, del narco presidente de Honduras y otros más. Desafortunadamente la humillación no es solo para Yamaneti, sino también para el pueblo de Guatemala, porque desgraciadamente nos representa, y cualquier estupidez que cometa nos pasa llevando de corbata.

Ha sido tan descarado de ir a hablar ante la Organización de Estados Americanos (OEA) de logros y cumplimientos de su desgobierno, manifestando que la democracia en Guatemala no está en riesgo por casos particulares de corrupción, asegurando que esos casos no afectan la democracia ni la ponen en riesgo.

Más adelante dijo “que, pese a que varios medios de comunicación han revelado casos de corrupción de funcionarios de su administración, aún así, libra una batalla sin tregua contra estos flagelos para que no queden en la impunidad”. Semejante desfachatez para atreverse a decir tanta mentira, cuando ahí en Washington se conocen las causas por las que no fue invitado a la Cumbre por la Democracia.

Definitivamente, Giammattei no está bien de la cabeza, porque una persona consciente, se daría cuenta de que la situación del país no está bien, la corrupción tiene cooptada a todas las instituciones públicas. También se atrevió a decir que “como presidente ha denunciado continuamente la corrupción y la impunidad”. Será que no se da cuenta que todas estas organizaciones como la OEA, están más informadas de lo que sucede en todos estos países, y atreverse a decirles semejantes ligerezas, es inconcebible.

Este artículo fue publicado originalmente en Nuestro Diario el segundo sábado de diciembre de 2021.