Quiero compartirles la emoción y el entusiasmo vivido luego de haber sido parte de la manifestación en la plaza central el fin de semana. Una gran muestra cívica de nuestra indignación por los abusos de nuestros gobernantes. Una manifestación pacífica llena de hombres, mujeres y niños sobre los cuales el gobierno lanzó gas lacrimógeno como muestra de su prepotencia. Una manifestación constituida en su mayoría por jóvenes, lo cual me llena de fe y esperanza en el presente y el futuro del país.

Fotografía de Fernando Chuy

Es lamentable lo sucedido en el congreso y más aún, los heridos, provocados por el exceso de fuerza policial. Espero sinceramente que sean sancionados los verdaderos responsables de todos esos actos de violencia.

Pero no debemos perder de vista el motivo de la manifestación y de nuestra inconformidad que es el abuso de poder del presidente, funcionarios y diputados. Esto nos unió a evidenciar nuestro descontento en la plaza o en las redes sociales y es lo que nos debe mantener unidos. Recordemos que si sacamos a estos malos funcionarios y evitamos que se pierdan otros Q. 122 millones recuperados u otros Q. 135 millones desaparecidos sin tan siquiera una explicación presidencial, tendremos suficientes recursos para reconstruir el país (incluso el edificio del congreso) e invertir en nuestra gente.

Es importante que no nos desviemos de nuestro objetivo, “tener personas en el Estado que no se roben los recursos y trabajen para la gente”. Para eso recordemos nuestra unidad de propósito, “lograr que estos funcionarios y diputados dejen sus cargos para que puedan llegar personas diferentes, personas nuevas que terminen con la corrupción, y que respeten e inviertan en los guatemaltecos (as).

Por eso debemos mantener esa unidad teniendo claridad de las exigencias ciudadanas: 1. Que nos digan ¿dónde está el dinero?; 2. Que el presidente asuma su responsabilidad política y vete el presupuesto aprobado (porque esa suspensión anunciada es ilegal e ilegítima); 3. Que renuncie el presidente y su gabinete así como los diputados del congreso; 4. Que se elija a magistrados probos, éticos e imparciales; 5. Tengamos claro qué partidos políticos son los responsables de haber llevado a esos diputados corruptos al congreso; y 6. Que se abra la participación electoral de todo ciudadano (a), para que realmente participen personas distintas y sin compromisos o componendas.