SIN TAPUJOS

 

He escuchado y leído varios comentarios sobre la independencia (la escribo con i minúscula) de Centro América, que este pasado 15 de septiembre se celebró el Bicentenario. Desafortunadamente en las escuelas y colegios no se ha enseñado verdaderamente cómo fue ese acontecimiento, porque hay muchos detalles que hasta la fecha se desconocen y celebramos algo que más o menos se presume.

Recuerdo en una ocasión en las proximidades al 15 de septiembre, el periodista Alberto Antoniotti, que en paz descanse, se encontraba en la sexta avenida zona 1, preguntando a varios alumnos de educación media sobre la fecha que estaba próxima a celebrarse, y entre las preguntas que hizo fue ¿Sabe qué suceso se está celebrando? algunos ni siquiera pudieron contestar que eran las fiestas patrias. Pero lo que más me impactó fue, cuando a un joven alumno le preguntó que dijera el nombre de tres próceres de la independencia, a lo que contestó que uno de ellos era Galileo Galilei. En el momento me dio risa cuando escuché semejante barbaridad, pero después me puse a reflexionar sobre que si estos jóvenes que supuestamente están estudiando nuestra historia, al menos debieran tener fresco en sus mentes los pasajes más significativos de nuestra historia, pero tristemente así está de mal la educación en Guatemala, con una deficiencia absoluta.

A los jóvenes les gusta la bulla, el relajo, porque cuando se realizaban las maratones (antes de la pandemia) portando la antorcha de la “libertad”, salían del Monumento a los Próceres (Obelisco) hacia sus establecimientos de estudio, advertía a los muchachos con la alegría que iban por las calles y carreteras del país, pero estoy seguro de que muchos ni sabían lo que estaban celebrando, y me atrevería a decir que muy pocos maestros tampoco saben cómo se gestó la independencia.

Hablando brevemente sobre los acontecimientos del movimiento independentista, en 1821 todo el Reino de Guatemala estaba pacíficamente sometido al gobierno español. Los independentistas celebraban reuniones en Guatemala, pero no tenían recursos ni el valor necesario para insurreccionarse contra el gobierno español; todo lo esperaban de los progresos que hiciera en México el Plan de Iguala o Plan de Independencia. Así mismo, no todos los independentistas estaban conformes en el sistema de gobierno proclamado por Agustín de Iturbide, y mucho menos por la dinastía llamada al trono mexicano, pero entonces sólo se trataba de independencia, reservando cada uno su opinión en cuanto a las formas de gobierno.

Se denomina Independencia de Centroamérica a la remembranza por parte de los actuales países de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, de la firma del Acta de Independencia en Centro América el 15 de septiembre de 1821. Tal Capitanía estaba conformada en ese entonces, por las Provincias de Guatemala, Chiapas, Comayagua, San Salvador, Nicaragua y Costa Rica. La suscripción del documento trajo como consecuencia la independencia del reino español. Una reunión entre las mismas autoridades coloniales y una junta de notables compuesta por líderes religiosos y criollos ilustrados, terminó el 15 de septiembre de 1821 con el dominio español en la antigua Capitanía General de Guatemala, que comprendía el actual territorio del estado de Chiapas y las repúblicas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Sin embargo, el jefe político Gabino Gaínza (1821-1822) había decretado la anexión de las provincias centroamericanas al gobierno mexicano presidido por de Iturbide en enero de 1822, pese a la oposición de los independentistas y trayendo problemas con el resto de las provincias.

Vicente Filísola (1822-1823), durante su gobierno, hubo constantes luchas tanto a favor como en contra de la anexión con México el 29 de mayo de 1823, trayendo problemas con el resto de las provincias. Como Capitán General de Guatemala en sustitución de Gaínza y ante la resignación de Agustín de Iturbide como emperador de México el 19 de marzo de ese año.

La Declaración de Independencia absoluta de Centroamérica fue proclamada el 1 de julio de 1823 por la Asamblea Nacional Constituyente reunida en la Ciudad de Guatemala. El documento fundó las Provincias Unidas del Centro de América y dio continuidad a la convocatoria del 15 de septiembre de 1821 del Acta de Independencia que estipulaba la formación de un Congreso para marzo de 1823. A la Asamblea Constituyente del 1 de julio no asistieron los representantes de Honduras, Nicaragua y Costa Rica quienes llegaron a Guatemala en el mes de septiembre. Una vez reunidos todos los diputados, el 2 de octubre fue ratificada la declaración.

¿Por qué razón se celebra la independencia el 15 de septiembre y no el 1 de julio que fue cuando Centro América se desanexó de México? Esta pregunta muchos nos la hemos hecho y no hemos encontrado respuesta alguna.

No me sumo a las celebraciones del Bicentenario, porque Guatemala nunca ha sido independiente, únicamente ha cambiado de “dominación”, siempre hemos dependido de las ayudas, y donaciones extranjeras, incluso hasta se nos ha indicado de la forma en que se debe gobernar al país, sino recordemos la intromisión de los Estados Unidos en 1954 para derrocar al gobierno democrático de Jacobo Árbenz, porque afectaba sus intereses con la bananera United Fruit Company. También cuando Donald Trump era el presidente de esa nación, y en Guatemala el nefasto Jimmy Morales, Trump en el despacho oval de la Casa Blanca observaba con aires de prepotencia y se paseaba atrás del ministro de Gobernación Enrique Dehenhart, para ver que firmara el documento en donde Guatemala se declaraba “País Seguro” para los intereses de Mr. Trump. Y así ha sido siempre, hemos estado sometidos a los caprichos e intereses de las grandes potencias.

No digamos con el actual desgobierno de Alejandro Giammattei, quien no ha tenido la suficiente capacidad para paliar la situación de la pandemia, ¿Qué ha pasado con todo el dinero que se le dio para la atención y suministro de insumos en los hospitales, y la compra de las vacunas? Si no fuera por las donaciones que nos han dado, no habría gente vacunada, pues seguimos entre los países más atrasados en vacunar a su población. Y todavía tienen el descaro de haber gastado millonarias cantidades de dinero en un acontecimiento del cual la mayoría no participamos.

En estos momentos que escribo mi artículo, me llega la triste noticia de que mi amigo y distinguido jurista e investigador Jorge Mario García Laguardia, acaba de fallecer. Jorge Mario fue un hombre excepcional, un erudito muy afable con quien se disfrutaban los momentos de conversación, pues a pesar de todos sus méritos académicos, nunca mostró aires de superioridad, fue todo lo contrario un hombre de mucha sencillez y humildad. Descansa en paz mi estimado Jorge Mario, y para tu apreciable familia y amigos, mis más sinceras condolencias.