La Fiscalía de Derechos Humanos del Ministerio Público y agentes de la Polecía Nacional Civil llevaron a cabo 17 allanamientos en varios puntos del país para poder darle en la nuca a algunos chafas que en sus años mozos desaparecieron y torturaron a las mejores mentes guatemaltecas de su generación, durante el terror contrainsurgente sembrado por las sucesivas dictaduras militares de la banana republic, bajo el patrocinio del Imperio Yanqui, Israel, y la ayuda de otras dictaduras latinoamericanas lamebotas de los gringos. Estos verdugos y torturadores son vinculados al caso llamado “Diario Militar”.

El juez incorruptible del tribunal de Mayor Riesgo “B”, Miguel Ángel Gálvez, ya programó la audiencia de primera declaración para el próximo 1 de junio, donde se espera que se la dejen ir completa a los enchachados criminales de lesa humanidad.

Al momento se sabe de diez chafarotes diabólicos enchachados. La investigación continúa y el caso se encuentra en reserva.

«El Ministerio Público tiene años de investigar este caso, que es bastante extenso, hay bastantes pruebas anticipadas. Solicitó una audiencia en la que requirió órdenes de aprehensión y de inspección y registro. Este órgano dictó las órdenes de aprehensión contra las cuatro personas ahora detenidas», dijo Gálvez en una declaración expropiada al diario La Hora.

Fotografía de Famdegua

El “Diario Militar” o dossier de la muerte, es un documento sui generis recuperado misteriosamente de las garras del Archivo del Estado Mayor Presidencial (EMP) que coordinó sus actividades de inteligencia con el Quinto Cuerpo de la terrorífica Polecía de la sangrienta época contrainsurgente. Es un tesoro documental único en el mundo, pues detalla la forma sistemática y burocrática en que actuaban los esbirros del Estado guatemalteco contra los militantes revolucionarios (u opositores políticos) revelando minucias como el nombre real del militante, su seudónimo, su pertenencia a tal grupo heroico revolucionario, su comportamiento durante la tortura, delaciones, la fecha y la hora de su captura y deceso, sus funciones dentro de su respectiva organización, etc. Información sacada gracias a fabricar pequeños infiernos en los horripilantes centros clandestinos de represión y aniquilamiento típicos de toda dictadura sanguinaria.

Por supuesto, los intelectuales orgánicos de la derecha guatemalteca y de los cuques vendepatrias, que son iguales o peores que los demoníacos ejecutores, dijeron desde el aparecimiento del Diario Militar en 1999, que se trataba de un documento apócrifo. Lo cual es una reverenda sandez, puesto que hubo militantes revolucionarios que regresaron con vida de Xibalbá y que han podido dar su testimonio sobre las atrocidades que sufrieron; por supuesto, aparecen en el documento, comprobando así que más fidedigno no puede ser. Eso, y que los demás militantes indicados como muertos en el propio documento, efectivamente desaparecieron de la faz de la tierra, y sus familias siguen sin descansar hasta encontrar sus restos —sólo en el Diario militar aparecen ciento y pico de personas marcadas como ejecutadas por el Ejército, pero hay que recordar que así como este deben existir cientos de documentos parecidos, infelizmente bien resguardados en los archivos de los héroes de la patria…

Algunos de estos intelectuales orgánicos, más orgánicos que intelectuales, como el doctor Ricardo Méndez Ruiz, van más allá en sus intentos de desmentir lo que simplemente no se puede desmentir. Por ejemplo, hoy, a propósito de las recientes capturas, escribió en su Facebook, con toda la inteligencia que la materia excrementicia gris alojada en su cavidad encefálica le pudo dar:

«El caso Diario Militar fue armado artificiosamente a partir de un documento elaborado por Helen Mack y Gustavo Meoño estando este último al frente del Archivo Histórico de la Policía Nacional, para obtener un resarcimiento de $10 millones como sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Al girar las órdenes de captura contra nuestros veteranos de guerra, Miguel Ángel Gálvez violó de nuevo la Ley de Reconciliación.»

El pobre Richiemén olvida a propósito o es lo suficientemente estúpido para confundirse que el Archivo Histórico de la Polecía Nacional vio la luz seis años después del aparecimiento del dossier de la muerte. Así que mejor ni le busque por ahí…

Entre los ancianos decrépitos contrainsurgentes capturados hasta el momento, están el excomisario de Policía Nacional, Enrique Cifuentes de la Cruz; José Daniel Monterroso Villagrán (sin especificar); el general (r) Víctor Augusto Vásquez Echeverría, quien era comandante de la Zona Militar de Quiché cuando se hicieron bajado a Jorge Carpio Nicolle en esa región en 1993; Edgar de León Sigüenza, exjefe de la Oficina de Responsabilidad Profesional de la Policía Nacional; el general (r) Marco Antonio González Taracena, vicepresidente de Avemilgua (asociación de veteranos militares de Guatemala). Las acusaciones son por desaparición forzada, asesinato, asesinato en grado de tentativa, delitos contra los deberes de la humanidad. Unos verdaderos emisarios de la muerte…

Rony René Lara, escucha los motivos de su detención, por el juez Miguel Ángel Gálvez, quien le informa que es acusado por el delito de asesinato. Fotografía de Famdegua