SIN TAPUJOS

 

Me despertó el interés de analizar la diferencia entre República y Democracia, porque a veces se suele confundir ambas terminologías por desconocimiento o falta de interés en conocerlos, ambos son conceptos paralelos, pero no idénticos, como lo expusiera en un reciente artículo Armando de la Torre, por lo que consideré conveniente que se conozcan uno y otro.

Con los últimos acontecimientos que hemos estado viviendo en Guatemala, considero que no se vive un régimen republicano, ni democrático por las razones que a continuación expongo.

Una República es una forma de gobierno y organización del Estado, en la que el poder público es ejercido por representantes del pueblo, ajustados a un cuerpo de leyes fundamentales instituidas para todos, y en el marco de una separación de los poderes públicos. Recordemos que la palabra república procede del latín Res publica, “la cosa pública”, el sustantivo “res”, que significa “cosa”; el vocablo “publica”, que puede traducirse como “del pueblo”; y el sufijo “-ano”, que se usa para indicar “pertenencia”. – Fuente: https://concepto.de/gobierno-democratico/.  Sin embargo, lo que hoy se entiende por república difiere del uso antiguo, y generalmente se refiere al imperio de la ley y la separación de los poderes públicos. En ese sentido, la existencia de la república es contraria a la apropiación del poder político por parte de una sola persona, como ocurre en las autocracias (dictaduras).

Cuando hablamos de república, en la actualidad, nos referimos normalmente a un gobierno sostenido por sus instituciones democráticas, en el que la totalidad de los ciudadanos son iguales ante la ley. El funcionamiento normal de un Estado organizado como gobierno republicano requiere que exista una división de poderes: se necesita, por lo tanto, la concordancia de un poder ejecutivo, un poder legislativo y un poder judicial que ejerzan controles recíprocos. Por lo antes indicado nos damos cuenta que lo que menos existe en nuestro sistema es una forma de gobierno republicano, porque los gobernantes como decimos en buen chapín, se saltan las trancas y no respetan la independencia de los poderes del Estado. No podemos decir que en Guatemala exista un Estado republicano, cuando observamos que el jefe del ejecutivo por lo regular ha interferido para su conveniencia en los otros dos poderes (legislativo y judicial), y se ha hecho lo que él dispone, por supuesto no dando órdenes, sino comprando voluntades, porque la corrupción ha carcomido a toda la administración pública.

En cambio, un gobierno democrático es un tipo de administración del Estado que cumple con los requisitos mínimos para ser considerado democracia. Es decir, cuando el poder político es administrado sobre la base del principio de la soberanía que radica en los pueblos. En la actualidad, es el régimen de gobierno mayoritario en el mundo. Sin embargo, no aplica siempre de la misma manera en todos los países, ni funciona siempre a la perfección.

Un gobierno democrático se caracteriza porque hay un Estado de Derecho, en donde todos los habitantes son iguales ante la ley, no existe la discriminación entre sus ciudadanos, (Artículo 4 de la Constitución Política). Hay independencia de poderes, en donde ninguna autoridad imponga su voluntad sobre los demás y arregle del Estado a su capricho como puede suceder con gobiernos dictatoriales, (artículo 141 de nuestra Carta Magna). Hay elecciones honestas, donde las autoridades son electas sin maniobras o dominaciones, últimamente hemos visto muchas anomalías y arbitrariedades que comete el Tribunal Supremo Electoral, pretendiendo facilitar el camino a determinadas candidaturas, porque se sienten comprometidos con las mismas.

Se respeta la libertad de emisión del pensamiento, en la que se permita que haya medios de comunicación independientes que exijan al gobierno que anuncie al pueblo sobre lo que acontece en el país, libres de censura y represalias, (contenido en el artículo 35 de nuestra Constitución). Que se respeten los derechos humanos, en donde el Estado debe garantizar el resguardo de los derechos mínimos propios de todo ser humano, (según lo establece el Título II, Capítulo I de nuestra Ley Suprema).

Por lo anteriormente articulado, considero que, en nuestra querida y sufrida Guatemala, no existe República, porque no hay respeto a la independencia de poderes, y porque dentro de estos mismos, también existe una intromisión desde la propia Corte Suprema de Justicia contra determinados jueces que se han caracterizado por su rectitud e independencia como el caso de Ericka Aifán, Yassmín Barrios, Pablo Xitumul y Miguel Ángel Gálvez. Se produce mediante una serie de actos repetidos que afectan la independencia judicial, en contra de la justicia, y en contra de los jueces que protegen dicha libertad con sus sentencias. Tampoco existe democracia, porque para ello se necesita que haya Estado de Derecho, independencia de poderes, elecciones confiables, libertad de expresión y respeto a los Derechos Humanos que no sean vulnerados. Desafortunadamente en Guatemala, indirectamente tras bambalinas, los gobernantes de turno de forma solapada hacen lo que se les da la gana, aprovechándose de la flojedad del pueblo. Lo dejo a criterio de mis estimados lectores.

Fotografías de Danilo Ramírez