El alza de los precios del combustible tiene un efecto dominó que repercute en el incremento de los precios del transporte, del gas propano, de los productos básicos, los alimentos y productos perecederos, que se venden en el mercado, los enlatados, el vestido, las telas, los refrescos, y hasta los insumos de varios comercios, emprendimientos e industrias pequeñas, etcétera. Tienen un efecto negativo en los bolsillos del consumidor, sobre todo cuando se vive la creciente crisis del desempleo provocada por la pandemia, pero también por la crisis permanente que vive el país, provocada por los problemas estructurales irresueltos, los cuales sufren un incremento.

Según el Instituto Nacional de Estadística, INE, la Canasta Básica Alimentaria se cotizó en abril de este año, en Q2mil 991, casi tres mil quetzales. Mientras que la Canasta Básica Ampliada se cotizó en Q6 mil 904.64. El aumento del precio de la canasta básica ya no puede ser cubierto por la falta de recursos de los trabajadores. El aumento en los precios de los productos básicos no permite acceso a ellos para las mayorías y viene acompañando del empobrecimiento y la disminución de los niveles de una vida digna, como también la exclusión, discriminación, que se intensifican dentro de la sociedad guatemalteca.  Trae aparejados otros males como la falta de una adecuada alimentación, hambruna, desnutrición infantil, pérdida de los servicios básicos, por encarecimiento para los grandes sectores sociales que no los pueden cubrir.

Luis Ayala Vargas, viceministro de Energía y Minas, encargado del área de Hidrocarburos, justifica el alza en el precio de los combustibles en el país, a un problema externo, indicando que el incremento del 33% del gas propano en lo que va del año: “está influido por el comportamiento internacional del barril de petróleo”. Según se conoce, en los últimos doce meses el precio del barril de petróleo de la OPEP ha aumentado 73,95%. Solo del jueves 16 al lunes 20 de septiembre, el gas propano, tuvo un incremento del 10%.

Lo anterior puede ser cierto, pero en Guatemala, sucede que los combustibles y el gas propano se encuentran almacenados en las cisternas y depósitos, desde hace varios meses. Cuando se producen alzas de precios en el extranjero, los monopolios de la distribución de ese combustible a nivel nacional, introducen nuevos precios a combustibles comprados hace tiempo, lo que representa un negocio perverso y el enriquecimiento a costa de las necesidades de la población.

Se debe indicar que, en Guatemala, toda la infraestructura de los combustibles, oleoductos, cisternas y otros depósitos, son propiedad estatal, y son rentados por el Estado, a un grupo oligárquico, situación que les permite el monopolio de la distribución de los combustibles. Ellos son los que colocan los precios de manera arbitraria y antojadiza, aprovechando el comportamiento de los hidrocarburos a nivel internacional.

Hace unos años, por gestión de la asociación municipal, Venezuela decidió donar varios barcos de combustible a las municipalidades del país, con el propósito de hacer funcional la gestión de los alcaldes. El primer barco atracó en un puerto de la Costa Sur, desde donde se conectan los oleoductos para iniciar la distribución. Pero se enfrentó al problema de la no existencia de depósitos, debido al acaparamiento que realiza el monopolio de los distribuidores de combustible. Estos al manejar toda la infraestructura, indicaron que el combustible se debía colocar en “sus depósitos”. Ellos pondrían los precios que estaban vigentes en ese momento, de tal manera que recibirían las ganancias por la venta del combustible.

El propósito de la donación no era ese, situación por la que el barco y los otros que vendrían para favorecer a las municipalidades, ya no pudieron atracar y descargar. Los venezolanos decidieron que no entregarían el combustible a ese grupo oligárquico que se quería beneficiar de las donaciones que hacían a las municipalidades. Dentro de los distribuidores de combustible, también se encontraba Roxana Baldetti, que se quería beneficiar con la venta del combustible.

El proyecto no se llevó a cabo por la actitud hambreadora y avaricia del grupo oligárquico que monopoliza la distribución de los combustibles en Guatemala. Eso mismo sucede en la actualidad, porque el alza de los combustibles, el gas propano y todos los precios de los productos de primera necesidad, es artificial, lo cual se produce aprovechando la crisis económica provocada por la pandemia, que, a todas luces, se puede considerar un crimen hacia la sociedad.  Todo ello es avalado por el propio sistema político y económico imperante que lo permite, y por un gobierno corrupto, que defiende y favorece a estos grupos del poder económico.