Los migrantes sostienen parte de la economía nacional. En 2021, Guatemala tuvo un récord de divisas recibidas por concepto de remesas en US$15.295 millones de dólares, monto que superó en un 34% los US$11.340 millones de dólares reportados en 2020, al inicio de la pandemia de la COVID-19. Según estimaciones del BANGUAT, esta cifra será superada al finalizar el año 2022, con un crecimiento del 17% en los envíos de los guatemaltecos ubicados en el extranjero, lo que podría representar unos US$18.000 millones.

Las remesas enviadas por alrededor de tres millones de guatemaltecos residentes en Estados Unidos, representan para la economía nacional el 19 % del Producto Interno Bruto, PIB, según el Banco Mundial. Se estima que el país, es uno de los que más remesas recibe en Latinoamérica y las divisas enviadas, que permiten sobrevivir a más de 6 millones, de los 18 millones de habitantes que tiene Guatemala, constituyendo cerca del 33 % del total de la población.

Las remesas, se han convertido en importantes fuentes de divisas.  Ayudan a equilibrar las cuentas públicas y mitigar los indicadores de pobreza, que de otra manera seria posible por la poca generación del empleo. El Salvador y Honduras, las han incorporaron en sus presupuestos. En Guatemala, la industria turística, que junto a las remesas y las exportaciones, son el principal soporte de la economía, además, las remesas aportan alrededor del 85% del presupuesto del Estado. El crecimiento de la macroeconomía, de la cual se vanagloria el gobierno, no proviene del desarrollo de los sectores empresariales, oligárquicos o comerciales, proviene de la gente del pueblo que con mucho sacrifico emigra para buscar mejores oportunidades económicas. Ello, a pesar de todos los peligros y limitaciones que encuentran, y los que pueden llegar a su destino, están dispuestos a realizar los trabajos que desprecian los norteamericanos, incluso con sueldos muy por debajo del salario mínimo.

Fotografía de Esteban Biba

Las remesas aportan el 19% del PIB, superior al del 14% del PIB que aporta el sector industrial a la economía nacional. De ello se deduce el atraso y el poco desarrollo de este sector económico. La diferencia es que los migrantes son considerados ilegales, delincuentes, y terroristas según el gobierno de los Estados Unidos, y los industriales son “dignos representantes del sector empresarial” del país.

A esa situación tan irregular de la economía nacional, se agrega el aporte de la economía informal, que representó en estos últimos años alrededor del 25% del PIB, según la medición del BANGUAT, con un estimado del 75 % de la población que trabaja en casi cualquier cosa que le represente ingresos. Las remesas sostienen parte de la economía nacional, porque el Estado, los sectores empresariales y del poder económico, no son capaces de generar empleo para todos, mucho menos impulsar su bienestar y el desarrollo. En Guatemala, la mayoría de trabajadores luchan por lograr el salario mínimo, que a la fuerza, es lo más que se obtiene del empresariado hambreador, cuando el objetivo es por alcanzar un salario digno, con el cual satisfacer todas sus necesidades.

La competencia, entre bancos, por apoderarse del traslado de las remesas y obtener ganancias, utilizando como novedad tasas más cómodas, no se ha hecho esperar.  Wells Fargo amplía su servicio de remesas InterCuenta Express a Guatemala y El Salvador. En Guatemala los bancos asociados a este servicio son Banco Industrial y Banco de Desarrollo Rural, Banrural. El Banco Industrial es el mayor banco de Guatemala, mientras que Banrural es el de mayor crecimiento del país, y el tercero más grande en Guatemala y décimo en Centroamérica.

Por lo visto, todos se han beneficiado del sacrificio que hacen los migrantes, que hoy por hoy son reprimidos por el Gobierno norteamericano. Ello a pesar de que subsidian su economía con los bajos salarios que reciben, por los impuestos que pagan y las prestaciones sociales que nunca recibirán. Esa es la triste realidad de los migrantes, que como dijo un expresidente, constituyen el principal producto de exportación guatemalteco.

Fotografía de Esteban Biba

La migración se ha convertido en un indicador, que revela, como el modelo económico imperante es inefectivo para la promoción del empleo y para hacer frente a los altos niveles de pobreza y extrema pobreza. La crisis que se manifiesta en el agro y los niveles de vida que genera; ha obligado a compatriotas a buscar nuevas formas para sobrevivir. La decisión de muchos connacionales, que han perdido la esperanza de mejorar las condiciones económicas y de vida para sus familias, es la de salir a otros países, especialmente a Estados Unidos. Emprenden un viaje lleno de riesgos, peligros e incertidumbres, sufriendo en su lugar de destino, la discriminación racial y la criminalización de los migrantes. Así es de duro, el camino que conduce al sueño americano, muchas veces un viaje sin regreso.