El polémico abogado está señalado por la FECI de lavar más de Q50 millones y ocultar a cuatro prófugos de la justicia.

Quizá García Gudiel no sea jurisconsulto del Diablo, pero sí de un querubín del averno como Efraín Ríos Montt, aquel viejito evangélico neopentecostal que en sus años mozos dirigiera la embarcación pirata del Estado contrainsurgente lanzando ofensivas militares contra población civil para quitarle el agua al pez de la guerría en el altiplano guatemalensis. Mismo que, pese a sus crímenes de lesa humanidad, muriera en la impunidad de su chante gracias a la coalición de los poderosos sectores retrógrados dirigentes de este conato de país, pero también gracias al capricho del bondadoso imperialismo yanqui de ejecutar jurídicamente la figura penal del genocidio (étnico) —mucho más complicada de comprobar que los inexpugnables crímenes de guerra—. Las razones del imperio parecen ser, además del hecho de lavarse las manos (financistas de las campañas contrainsurgentes y ahora de los juicios contra las mismas), escribir una historia light acorde a los parámetros postguerrafría en la que las víctimas del genocidio (político) eran únicamente ovejitas atrapadas entre dos fuegos y no agentes hacedores de su propia historia y de sus genuinas rebeliones populares antiestatales. “Los mataron por ser indígenas, no por guerrilleros.” Como quien dice, hacer constar que los guatemaltecos seremos víctimas eternas y que nuestra única opción es apegarnos a la magnanimidad de los procesos de justicia transicional, para que en materia política y económica el norte global nos siga despojando de nuestra imposible soberanía.

PERO ASÍ FUE LA BARAJA

Toca ser patio trasero hasta que haya nuevos visos de dignidad, o hasta que el mundo se ponga de cabeza, como predijo nuestro cantautor nacional y gurú de la estolidez en una de sus rolas más emblemáticas.

La cosa está en que la noticia de hoy es la captura de García Gudiel. Si hubieran preguntado cómo terminaría este personaje, es poco probable que se dijera que como candidato al Nobel de la Pax. Abogado es sinónimo de transero, por lo menos en este país.

La transa en cuestión, según la Feci (Fiscalía especial contra la impunidad), es que Gudy ayudó a su cliente, el exdiputado del siniestro Partido Patriota (PP), José Guillermo Samayoa Soria, a ocultar bienes y dinero a las autoridades de este paisucho. Seamos objetivos; si todo esto es verdad, ojalá se la apliquen bien y bonito a este men. Amenazan desde ya con embargos y extinciones de sus dominios…

García Gudiel fue capturado por supuesto lavado de dinero y asociación ilícita, el nombre de la investigación es «Asesoría Legal: Operación de Lavado de Activos».

El supuesto monto de la transa, 59 millones de pajarracos verdes, alcanzan para ponerle una buena soca a todos los bolos del país (sector mayoritario de la población).  Sólo entre el 28 de julio y el 7 de octubre de 2017, Gudy recibió 19 millones por medio de tres operaciones bancarias. Manda decir la Feci que el abogado conocía bien que el dinero era producto de pura marufia.

Gudy también es conocido en el hampa jurídica como “El Gato” Gudiel. Lo que viene siendo nosotros, en este su respetable medio, procederemos a llamarlo Pussy Cat, porque, si no, qué chiste. Solicitamos su comprensión, amable lector.