Jalina Porter, portavoz del Departamento de Estado del imperio yanqui, y el enviado especial para el Triángulo Norte, Ricardo Zúñiga, dijeron ayer en una reunión informativa con periodistas gringos, que hoy sí toca poner en cintura a las criaturas que hacen gobierno en el salvaje Triángulo Norte. Según dejan ver, el gobierno estadounidense está encabronadísimo con el tema migratorio. Calificó de “obstinados” a estos gobiernos, por no decir que son una verdadera bazofia. Para las autoridades gringas el núcleo del problema es la corrupción que afecta a estos países, donde desde luego está incluida Guatemala feliz que tus aras; o al menos eso dicen.

Ricardo Zúñiga (a la izquierda), enviado especial de Estados Unidos para el Triángulo Norte de Centroamérica y el Canciller guatemalteco, Pedro Brolo.

«Tenemos un mandato del Congreso de los Estados Unidos para desarrollar listas de funcionarios involucrados en la corrupción y proponer acciones en su contra», declaró Zúñiga. “En su contra”, significa tomar medidas como vedar visas a los funcionarios involucrados en marufias y a sus familias, pero también hacerle ganas a los sectores de la sociedad civil centroamericanas que están preocupados por el caos vivido en sus países.

«La realidad es que tenemos que trabajar no solo con nosotros mismos, sino también con los países de la región para asegurarnos de que tengan los medios para hacer cumplir sus leyes y monitorear sus fronteras, en consonancia con una especie de actividad gubernamental normal. Y eso implica trabajar con los funcionarios fronterizos y de inmigración de cada país», dijo Zúñiga, dejando claro que es una cuestión pragmática para los intereses de su país.

¿Pero cómo manejarán el flujo migratorio? Pese a que obviamente la migración excesiva representa una incomodidad para el imperio, la mano de obra tercermundista mantiene en funcionamiento el capitalismo gringo. ¿Es sólo este exceso lo que el país del norte quiere evitar?