En la audiencia de primera declaración del caso “Diario Militar” que busca zampar al bote a seis sádicos chafas retirados que en sus años mozos (los horribles años 80’s) cometieron crímenes inenarrables, se denunció públicamente que vehículos sospechosos (sin placas) han estado venadeando a quienes intervienen en el caso (en contra de los intereses de los militares, obviamente), es decir, al juez Miguel Ángel Gálvez, fiscales del MP, investigadores y querellantes.

El 1 de junio, en la sala de audiencias del Juzgado de Mayor Riesgo “B”, presidido por el juez Gálvez, la defensa del exchafa Jacobo Salán Sánchez, quien se entregó a la Justicia, solicitó libertad simple, pero la Fiscalía de Derechos Humanos se opuso y denunció que el caso es sensible y que hay investigadores a quienes los andan siguiendo para achicopalarlos…

“Los fiscales hemos sido perseguidos, han llegado a entrevistar a investigadores a la Dicri; se harán las denuncias por el seguimiento y persecución que hemos tenido”, denunció la Fiscalía.

La Procuraduría de los Derechos Humanos, participante en el caso como querellante, denunció el 1 de junio que sus abogados también son vigilados por las fuerzas del lado oscuro…

El juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez, ordenó: “Sí, considero que es prudente, en virtud de tener conocimiento que este tipo de acontecimientos se está dando, de remitir un oficio a la Policía Nacional Civil para que se dé la protección a la Procuraduría de los Derechos o al menos que haya un control directo para que al momento de establecer una situación de esas [la vigilancia] se llame a la Policía inmediatamente y puedan identificar a las personas [perseguidoras]”.

 

ÉRAMOS DIEZ Y PARIÓ LA ABUELA…

El pasado jueves (10 de junio), el incorruptible juez Gálvez denunció que a él también lo andan venadeando: “Con mucha pena también en mi caso… también siento que me han dado seguimiento, pero por supuesto esto a la hora que haya necesidad lo pongo de conocimiento, porque tengo medidas precautorias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

Ese mismo jueves, seis militares (en un principio se buscaba enhebrar a 12 de estos ángeles del demonio) en situación de retiro fueron enviados al tambo preventivo mientras se investiga más el caso.

Seguramente a este tipo de amedrentamiento se refería el exchafa José Daniel Monterroso (alias “Lengüita”), cuando luego de haber sido ligado a proceso por este caso el miércoles 9 de junio, se dirigió de manera turbia a los fiscales y querellantes con un oscuro “prepárense pues, muchá”…

 

¿QUÉ ES EL DIARIO MILITAR?

El también llamado “Dossier de la Muerte” registra desapariciones y torturas indecibles perpetradas entre 1983 y 1985 por el aparato de inteligencia del Estado Mayor Presidencial del oscuro Ejército de Guatemala, en coordinación con otras fuerzas represivas del Estado contrainsurgente. 37 años después de esos hechos se está ligando a proceso a seis chafarotes retirados, señalados de (apenas…) 12 de los ciento y la madre de secuestros que registra el documento. El hecho de que haya sólo seis responsables (de saber ni cuántos), se debe a una cuestión de contundencia en las evidencias probatorias de los crímenes utilizadas para el juicio. Por supuesto, de estas atrocidades son responsables un montón de verdugos más…