El vicepresidente parece ignorar que se gobierna con acciones concretas, no con quejas en las redes sociales. Si no tiene la cintura política para lograr cambios o acciones concretas ¿de qué nos sirve que este allí?

 Ante los acontecimientos que se vienen dando desde el inicio de la pandemia, lo que sí hemos visto es un aumento desmedido de la corrupción, y desafortunadamente si el vicepresidente continúa ejerciendo el cargo, solo significa que es parte de ese problema. Ante la indiferencia de la ciudadanía, tan nefasta como la corrupción misma, no nos queda otra que exigirle a la única voz disonante y quejosa que renuncie o se decante definitivamente hacia el río de corrupción, para mientras, ni chicha ni limonada, lo único que logra es transmitir la sensación de impotencia.

Tome Viagra Willy, tal vez la ciudadanía lo apoye ante tanto simulacro de descontento

Ya hablando en serio…, es importante hacer la consideración de que la Corte de Constitucionalidad completa, es decir, la institución como un solo cuerpo y para ser repetitivo, los 10 magistrados nuevos, deben tomar posesión en forma simultánea, es decir, que no pueden tomar posesión unos magistrados si y otros no. Y mientras las impugnaciones no estén resueltas, la totalidad del cuerpo institucional no estará completo y por lo tanto no podrán tomar posesión parcialmente nadie.

¿Y qué es lo que esperamos?

Pues ya hay impugnaciones tanto en el Consejo Superior Universitario (CSU) como en el Colegio de Abogados (CANG), significando esto que los dos magistrados designados por estos cuerpos aún no están firmes en el cargo, impidiendo la conformación unitaria de la nueva Corte de Constitucionalidad. Y previsiblemente la lluvia de amparos continuará y la actual corte extenderá su mandato al igual que la Corte Suprema de Justicia lo hizo.

¿Y qué significa esto para los ciudadanos?

Primordialmente una pérdida total de confianza en las instituciones de justicia al ser notoria la manipulación de las mismas.

Regreso al tema central, Willy. Si el vice no tuvo la visión de prever que estaría solo en la sesión de gabinete que designó magistrados, simplemente quiere decir que no merece estar allí. Cualquier político que se respete y sobre todo si es abogado hubiera tenido su voto razonado listo para que constara en acta si es que quería tomar el camino tibio. Y mejor aún, hubiera estado preparado para no firmar y mostrar públicamente que su posición es firme y no solo quejosa. Eso de firmar a regañadientes está peor que niño miedoso que le quiten el dulce.

Hasta Villagran Kramer tuvo más valentía de renunciar en el gobierno de Lucas Garcia, que la que tiene Willy de enfrentarse a la corrupción con su “voto disidente”.

El único camino que queda es la renuncia. ¡Renuncie Willy!